Perfiles de jugadores

Fue el Robinho del Paris Saint Germain. El primer movimiento de equipo poderoso. Sonaba para los clubs más grandes pero terminó en París. Era ese fichaje con el que anunciar al mundo que ellos también contaban y que iban en serio. No hay Ancelotti ni Ibrahimovic si antes no hay un Pastore, igual que no hay Touré Yaya ni Agüero si antes no hay un Robinho. Pastore no es Robinho, es peor futbolista, Ancelotti se las ha visto y deseado para encontrarle utilidad en su esquema. Finalmente lo ha hecho, en un rol secundario entre escondido y apartado en banda izquierda. Aún así, su papel puede ser fundamental ante el Barça, tanto para bien como para mal.

  Cuando se construyó, la Torre Eiffel fue el monumento más alto del mundo con más de 300 metros de altura. Ahora otros ostentan ese récord, pero la capital francesa sigue siendo una ciudad que obliga a mirar hacia arriba, ya sea por el gigante de Gustave Eiffel que sirvió de modelo recurrente al matrimonio Delaunay, por Montmartre o por la catedral de Notre Dame. También en el Parque de los Príncipes, el feudo del PSG. Seguramente el equipo parisino sea el más peligroso en el juego aéreo de todos los que siguen vivos en la Champions League.

- Introducción   - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: El central  - Dejan Lovren  - Iñigo Martínez - Vlad Chiriches - 'Marquinhos' - Jeffrey Gouweleeuw   - El fichaje de Neymar, 1a parte - El fichaje de Neymar, 2a parte     - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: Un portero para el Barça - Tim Krul - Marc-André ter Stegen - René

París fue Berlín durante mucho tiempo. Una ciudad inacabable, apasionante de degustar rincón a rincón y tremendamente creativa, a la que a su potencia cosmopolita no acompañó un gran equipo de fútbol. Londres, Madrid, Amsterdam, Barcelona, Milan… París hasta hace dos días era poca cosa en la Europa futbolística. De hecho, cuenta con un único título europeo, la Recopa 95-96, torneo en el cual repetiría como finalista al año siguiente y que perdió ante el Barça de Bobby Robson. Fue su anterior gran momento. La última vez que la capital francesa trató de tener un equipo acorde a su historia. De esa época son nombres míticos como los de Raí, Leonardo, Guerin, Lama, Patrice Loko o el protagonista de este texto, Youri Djorkaeff.

Desde hace años, el Barça sabe que el día del adiós de Víctor Valdés tendrá un problema. Lo tienen todos los equipos que se ven obligados a sustituir a un jugador que no sólo se ha adueñado del puesto, sino que con sus características lo ha definido dentro del imaginario del club. Eso es, precisamente, lo que ha hecho Valdés durante los años en que ha defendido la portería azulgrana. Hoy, para casi todos, el canterano ejemplifica lo que debe ser el portero del Barça, y siguiendo esta línea,  el objetivo para substituirle será buscar al guardameta más parecido. Punto de partida erróneo. Cierto es que el encaje de Víctor en el Barça ha sido perfecto hasta el punto de parecer que el puesto se hizo a medida para él, pero el club debe localizar aquellos atributos verdaderamente esenciales. Aquellos que, más allá de la singularidad de cada jugador, sean indispensables en el modelo de juego que proponen los azulgranas.  En poco se parecen Jordi Alba y Abidal, pero ambos casan con la idea base. Como Márquez y Puyol, Pedro y Henry, o Iniesta y Luis Enrique. Por suerte para el club, las dos últimas temporadas de Valdés lo han puesto más fácil. Hoy se puede decir que es una debilidad, y eso lo hará más sencillo para el nuevo. Entrar en el lugar del Valdés 2010-11, no es lo mismo que hacerlo en el del actual.