El camino de Wembley no lleva a la Final
Fue en 2011 y duró poco. Tras cuatro clásicos seguidos contra el Madrid de Mourinho que sirvieron a Guardiola como el contrapunto más duro. Frente a los blancos fue recurso, y en la final ante el United plan principal.
En Wembley, para enfrentar a los diablos rojos de Ferguson, Pep intercambió la posición de sus extremos. Pedro, que habitualmente formaba en banda derecha desde donde aportaba ventajas en la frontal no suficientemente valoradas, pasaba a abrirse a la izquierda para, estirando al lateral derecho rival hacia la cal, generarle el aclarado a Iniesta por dentro. David Villa, por su parte, que se había pasado la temporada buscando la diagonal hacia el gol desde banda izquierda, se situaba en banda derecha, perfil en el que la presencia continua de Alves en ataque, le permitía olvidarse de la amplitud y centrarse en el área. Terminada la 2010-11 con el glorioso doblete rubricado en Wembley, este planteamiento quedó apartado.
¿Y si no está Messi? (2/2)
La respuesta rápida es Cesc Fábregas, y más después de lo del sábado ante el Mallorca. Es una de las dos opciones que tiene Vilanova, la del hombre por hombre. Asumiendo que no hay dos Messis, el de Arenys es el que más se le puede parecer de lo que el técnico tiene en plantilla. Cesc es interior, así que no será referencia arriba sino que, como Leo, buscará relacionarse con la medular escondido detrás de los mediocentros del PSG. Y tiene gol. Sólo el propio Messi y Villa están por delante de él en pegada en el conjunto culé. Más allá de la diferencia en el regate, la pega es que no es Messi, y en frente esperará nada menos que Thiago Silva. El ex-gunner difícilmente quedará en nada, pero difícilmente también el Barça desnivelará el partido desde ese duelo. Perfectamente asumible porque el Barça tiene recursos para hacer la diferencia en otra zona del campo, pero es algo a tener presente. Mientras en la ida se enfrentaba a Thiago Silva el mejor jugador del mundo, hoy lo hará Cesc, que no lo es.
¿Y si no está Messi? (1/2)
Más allá de los inventos con el central o de la vuelta de Ibra, este miércoles la noticia puede ser que no esté Messi. Y hace mucho que eso no ocurre si no es a voluntad. Al Barça le tocará encontrar un plan alternativo general. No es para menos, Messi es el principio y final de casi todo, la explicación de demasiadas cosas en el juego culé. Cambiar hombre por hombre quizá no sea suficiente. No hay espalda que soporte el peso de cuatro balones de oro.
Lo mejor, pues, será repartir ese peso, pero antes tendremos que ver en qué consiste. De eso tratará este artículo, de intentar romper a Messi en trocitos, sacar de su ovillo futbolístico sus principales hilos de su juego, descubrir las facetas de su juego más importantes para el equipo. Mañana será el momento de idear soluciones.
El casting del central 2012-2013
El Barça necesita inventarse un central. ¿Les suena? No es nuevo. Algo se está haciendo mal. A largo plazo los milagros se piden a San Abidal, más teniendo en cuenta que Piqué está a una tarjeta en Champions de la suspensión, y de alcanzar las semis, parece difícil que no se pierda uno de los dos o tres partidos que le quedarían al Barça en la competición. Puyol y Mascherano no están y tardarán en volver, Song no ha funcionado y Bartra sigue casi nuevo en el cajón.
Estará Ibrahimovic
La presencia del delantero sueco lo cambia todo, y es que el PSG actual es un equipo diseñado para él. Sin Zlatan es incompleto, mantiene su fortaleza atrás, el músculo y la potencia, pero se queda sin salida. Ibra es el plan en ataque. Tras robo, todas lo buscan a él y él las quiere todas. Con la libertad de saber que el diseño colectivo no sólo sostiene eso sino que lo potencia. Amplitud en las bandas y un socio arriba encarado principalmente a buscar la profundidad y a pisar área. Bien Ménez, bien Lavezzi, bien Gameiro si Ancelotti tiene que poner más carne en el asador desde el banquillo, son el contrapunto a un Zlatan que jugando de nueve siempre ha querido ser diez.
Pastore, para lo bueno y para lo malo
Fue el Robinho del Paris Saint Germain. El primer movimiento de equipo poderoso. Sonaba para los clubs más grandes pero terminó en París. Era ese fichaje con el que anunciar al mundo que ellos también contaban y que iban en serio. No hay Ancelotti ni Ibrahimovic si antes no hay un Pastore, igual que no hay Touré Yaya ni Agüero si antes no hay un Robinho. Pastore no es Robinho, es peor futbolista, Ancelotti se las ha visto y deseado para encontrarle utilidad en su esquema. Finalmente lo ha hecho, en un rol secundario entre escondido y apartado en banda izquierda. Aún así, su papel puede ser fundamental ante el Barça, tanto para bien como para mal.
El cielo de París
Cuando se construyó, la Torre Eiffel fue el monumento más alto del mundo con más de 300 metros de altura. Ahora otros ostentan ese récord, pero la capital francesa sigue siendo una ciudad que obliga a mirar hacia arriba, ya sea por el gigante de Gustave Eiffel que sirvió de modelo recurrente al matrimonio Delaunay, por Montmartre o por la catedral de Notre Dame. También en el Parque de los Príncipes, el feudo del PSG. Seguramente el equipo parisino sea el más peligroso en el juego aéreo de todos los que siguen vivos en la Champions League.
Aproximación táctica al PSG
Empezó con el 4-3-3 y ahora alterna dos variantes distintas del 4-4-2. La flexibilidad táctica de Ancelotti ya la conocíamos de Milán, pero es ahora, en París, donde quizás por lo germinal del proyecto, se manifiesta más radicalmente. Camaleónico, el PSG usa el traje que más le conviene en cada momento. Puede adoptar su cara más defensiva o su versión atacante, jugar por fuera o fortificar por dentro. Con un punta o dos. Doble pivote o mediocentro con dos interiores. Siempre, eso sí, con algunas premisas fijas.
Don Carlo
Pasa un tiempo desde que los multimillonarios dueños desembarcan en un club, hasta que se dan cuenta que la clave del éxito del proyecto estará en darle estabilidad desde el banquillo. Pasó en el Chelsea, pasará en el City y ha pasado en el París Saint Germain. Carlo Ancelotti es su nombre, y no es un nombre cualquiera. Nada más y nada menos que uno de los mejores técnicos de la década. Arquitecto de un Milan que aún sirve como referencia de los grandes, y el único en ganar una Premier con el Chelsea después de Mourinho, ahora su reto es hacer creíble un proyecto de nacimiento extravagante.
Dos caminos para llegar a la Final
Aunque últimamente parezca lo contrario, un 1-1 en casa en la ida de una eliminatoria es un mal resultado. Ni que sea porque en el momento que el árbitro pita el inicio, estás eliminado. Tiene una ventaja, eso sí, y es que te define el plan de ruta para la vuelta. No vale especular, tú eres quien debe ir a por el partido. Pero el Madrid se enfrenta al Barça, y si de un equipo se puede adivinar que saldrá a por el partido es de este Barça -más incluso que de el de Guardiola, pues aquel contaba con el control de Xavi como el arma defensiva más dominante de los últimos tiempos-. No está claro que para el Madrid esto sea malo. Más bien al contrario, ya que los blancos sufren más cuando el rival les regala la iniciativa. Con un Barça que no especulará y un Madrid que prefiere la reacción, el escenario previo del partido no se plantea muy distinto al de la ida.
A favor de los blancos, eso sí, la vuelta de Di María, Coentrao, Ramos y Pepe. Ahí es nada. Y por el lado culé, casi un mes en el que han podido pensar y trabajar sobre lo sucedido en el partido de ida.