Author: Albert Morén

Tras el resbalón ante el Hércules, el Atlético de Madrid de Quique Sánchez Flores será la mejor piedra de toque para el equipo de Guardiola. Los partidos en el Calderón, por lo general, acostumbran a resultar bastante desfavorables para el F.C.Barcelona en los últimos tiempos. De hecho, es el único campo de Primera en el que, en Liga, Guardiola siempre ha perdido, y la derrota de la temporada pasada fue la única que sufrió el Barça a lo largo de las 38 jornadas de Liga. Además, el crecimiento sufrido por el Atlético desde la llegada al banquillo de Quique Sánchez Flores es evidente. No solo por una mejora en los resultados que le ha servido para lograr triunfos como la Europa League o la Supercopa de Europa, sino porqué ha conseguido dar sentido a una propuesta futbolística que, desde hace temporadas, no era efectiva. La radiografía del Atlético de Madrid nos habla de un equipo con dificultades para construir desde atrás, pues no tiene los zagueros ni los mediocentros adecuados para ello. En este sentido, incorporaciones como las del uruguayo Godín o, sobretodo, el ex del Depor Filipe Luis, ayudarán al equipo a mejorar en este aspecto, pero para medirse al Barça y su presión adelantada no parecen argumentos suficientes para iniciar los ataques desde su defensa. Por eso, ante los de Guardiola, el conjunto colchonero huirá de cualquier cosa que se asemeje a un ataque estático. Ello supondría riesgo de perder el balón en situación desfavorable, pues el esquema atlético tiende a partir al equipo en dos, limitando así la capacidad de los hombres de Quique de acudir a las coberturas y estar correctamente situados a la hora de recuperar el esférico.

Este fin de semana no sólo ha vuelto la competición a la primera división. En segunda, el filial de Luis Enrique estrenaba categoría en el campo del Celta de Vigo. Lo hizo con victoria, y aunque aún es pronto para aventurarnos a sacar conclusiones extrapolables al resto de temporada, si pueden apuntarse algunos aspectos dignos de mención.

Desde que Guardiola se hiciese cargo del primer equipo, la posición de mediocentro ha sido un motivo constante de debate. En su primera temporada, la posición fue ocupada por el marfileño Touré Yaya, un futbolista absolutamente dominante a nivel físico y con una técnica defensiva espectacular, pero que limitaba al equipo en transición ofensiva. El problema no era una cuestión de técnica -aspecto en el que Touré cumple con nota- sino de lectura del juego, sobre todo en las situaciones en que el equipo construía desde atrás. Es una cuestión que ya se ha analizado en En un momento dado en numerosas ocasiones, por lo que en este post no profundizaremos en ello.

El partido de vuelta venía condicionado por el resultado adverso que los azulgranas cosecharon en el Sánchez Pizjuán, de modo que el 3 a 1 obligaba a un esfuerzo extra en fechas de plena preparación. La poco académica pretemporada del equipo, la incorporación tardía de los mundialistas y la presencia de varios jóvenes futbolistas en competiciones de selecciones en categorías inferiores, marcaron por competo el planteamiento del equipo a la hora de medirse a un rival mucho más rodado y con la vista puesta a la crucial previa de la Champions contra el Sporting de Braga. Sin embargo, el equipo que presentó Guardiola en la ida, no sólo dio la cara, sino que se fue al descanso por delante en el marcador con total merecimiento. Las novedades más reseñables en el once, junto a la presencia en los extremos de Bojan y Maxwell, fueron los cuatro jóvenes del filial.

Una vez finalizado el Mundial, parece que los clubs vuelven a ponerse en marcha para reforzar sus plantillas de cara a la próxima temporada. En el F.C.Barcelona, una vez atado David Villa antes de la cita mundialista, llega el turno del sevillista Adriano Correia. Su mejor versión pudo verse en aquel magnifico Sevilla de Juande Ramos que levantó de manera consecutiva dos copas de la UEFA, en el que repartía sus actuaciones entre la posición de lateral izquierdo y la de volante por la misma banda. Desde entonces, los problemas con las lesiones y seguramente el hecho de no haber salido hacia un club mayor como si hicieron algunos de sus compañeros, han provocado un cierto estancamiento en su juego. De todas formas, y a la espera de comprobar si el salto a un club como el Barça supone un revulsivo que le permita alcanzar de nuevo el nivel de hace tres temporadas, su fichaje permitirá al cuerpo técnico cubrir varias de las necesidades del equipo.

No parece que la situación haya cambiado por lo que respecta al fichaje de Cesc Fábregas por parte del F.C.Barcelona. El club cuenta con lo más importante, el beneplácito del jugador, y todo parece a la espera de que la nueva junta directiva llegue a un acuerdo con Wenger y el Arsenal. No obstante, y aunque sea como medida de presión en las negociaciones, siempre deben existir más de una alternativa, lo que permitirá que, en el caso que finalmente la operación no llegue a buen puerto, la dirección deportiva pueda ofrecer al técnico otras soluciones. De la petición de Guardiola se desprende que el técnico de Santpedor quiere la incorporación de un interior con nivel de titular, ya sea para desplazar definitivamente a Iniesta al extremo, rotar con el manchego y Xavi, o modificar la estructura del centro del campo alineando juntos a los tres. Teniendo en cuenta las especificidades del juego azulgrana, deberá ser un futbolista sobresaliente técnicamente, con excelente lectura y que pueda sumar llegada.