Entrenadores

Tras el retraso provocado por la huelga de futbolistas, para el primer rival del F.C.Barcelona en Champions, la liga empezó este fin de semana ante la Lazio de Roma. Allegri saltó con Abbiati en la meta, cuatro hombres en defensa con Abate y Antonini en los laterales, y Nesta junto a Thiago Silva en el centro de la zaga. Por delante un mediocentro -Ambrosini- y dos interiores -Gattuso y Aquilani-, Boateng como enlace entre la media y la delantera, y arriba Ibrahimovic y Cassano. 

Con el permiso de la llegada del Kun al Manchester City, el fichaje de Cesc Fábregas por el Barça ha sido el movimiento más importante del verano. Con su contratación, el F.C.Barcelona suma al actual campeón de Europa, uno de los candidatos a ser considerado el jugador más importante de la Premier League. Por si fuera poco, se trata de un futbolista formado en la filosofía futbolística culé, que casa a la perfección en el proyecto. Cuando hablamos de jugadores de esta envergadura, resulta obvio que su llegada influirá en el equipo de muchas maneras. No sólo Cesc se amoldará al equipo, sino que el juego del Barça también se adaptará al jugador, ya que esto le permitirá ser más fuerte. Las formas en las que Cesc puede encajar en el equipo de Guardiola, y sólo el paso de las jornadas nos descubrirá los planes de Pep respecto al jugador. Mientras tanto, podemos aventurarnos a plantear las diferentes opciones de que dispondrá el técnico y a esbozar las líneas básicas sobre la influencia y el papel de Cesc en cada una de ellas. Así pues, dedicaremos una serie de posts a analizar estas alternativas.

Si tu tienes el balón el otro no lo tiene. Esta sentencia de Cruyff a menudo desvirtuada hasta el ridículo por una valoración demasiado simplificada, resume una de las principales verdades del fútbol. No se trata de una sucesión de fases independientes, sino que en el juego todo fluye, cada situación influye sobre la situación posterior, y es quien domina el esférico quien controla estas situaciones. No quien atesora la posesión del mismo, sino quien manda sobre él, sea de manera directa o indirecta. Alves defenderá mejor si obliga al extremo a seguirle hasta su defensa; si Iniesta obliga a girar al mediocampo rival con un dribling, el Barça podrá desplegar una presión más eficaz; si Messi desordena al adversario recibiendo entre líneas, penalizará la futura transición del contrario; si Piqué planta la línea en mediocampo, los puntas rivales se verán obligados a jugar a 50 metros de Valdés...Atacar bien permite defender bien.

Llegaba la Supercopa, el primer título de la nueva temporada, con el precedente de los duelos entre F.C.Barcelona y Real Madrid de finales de la temporada pasada. En el recuerdo las actuaciones de Messi y Ronaldo, la solución de Pepe como interior, el duelo Di Maria vs. Dani Alves, el recurso del cambio de banda entre Pedro y Villa, las dudas que dejaron hombres tan importantes como Busquets o Özil, o la consolidación de Mascherano como una alternativa válida en el eje de la zaga. Muy lejos de esos partidos, esta Supercopa llegaba en plena preparación de ambos conjuntos -más castigado el equipo de Guardiola-, con la aceptación de ambos técnicos de que se trataba de un título de menor importancia, y con la duda sobre el estado físico de algunos jugadores claves. Así, el Barça saltó en la ida al césped del Bernabéu sin tres de sus hombres más determinantes en su mecanismo a la hora de iniciar el juego desde atrás. Sin Piqué -el central encargado de servir limpio el primer pase-, Xavi -el destinatario de ese servicio y el hombre encargado de administrar la base de la jugada-, ni Busquets -el jugador que complementa y da continuidad a esa función de Xavi-, el Barça se vio lastrado, de inicio, en una de las fases clave para desarrollar su juego.

Compañero de Guardiola en el Dream Team de Cruyff y asistente de Frank Rijkaard en el banquillo del Barça, tras una primera experiencia en solitario en el Celta de Vigo, Eusebio Sacristán ha sido el elegido por la dirección deportiva del F.C.Barcelona como técnico del filial,  para hacer frente a la marcha de Luis Enrique rumbo a la Roma. Como en su etapa como futbolista del Barça, cuando otros nombres parecían partir con ventaja para ganarse una plaza en el equipo, técnicos como Lluís Carreras, Raúl Agné o el entrenador del juvenil A Óscar García se intuían los mejor colocados, pero como entonces, la decisión final de los responsables se ha decantado hacia el de La Seca. Eusebio tiene ante si un reto muy duro, pues no sólo se enfrentará al altísimo listón que deja su predecesor tanto en juego como en resultados, sino que para lograrlo, ya desde la línea de salida, no podrá contar con los 4 hombres más importantes del equipo la pasada campaña.

Junto a la nueva ubicación de Messi como falso nueve, la temporada empezó con otra importante novedad en el esquema de Guardiola, que el técnico ya había tratado de poner en práctica en anteriores ocasiones. Se trataba de la salida desde la defensa abriendo a los centrales, mandando a los laterales arriba y retrasando la posición del mediocentro hasta asumir prácticamente el papel del clásico líbero. Este mecanismo, generalmente asociado a la figura del entrenador argentino Ricardo La Volpe, fue utilizado por primera vez por el técnico de Santpedor en su primera temporada al frente del primer equipo del Barcelona, tras la lesión que impidió a Rafa Márquez disputar el tramo final de temporada. Hasta entonces, el equipo había venido jugando habitualmente con dos centrales como el mexicano y Gerard Piqué que destacaban a la hora de sacar limpio el balón desde la defensa, por lo que sin Márquez, y ante la entrada en el once de un central menos dotado en este aspecto como Puyol, Guardiola buscó una solución para potenciar una fase del juego vital para el estilo de juego que pretende desarrollar el equipo.

Aunque el final de campaña de Pedro, tanto en las semifinales como en la final de la Champions League, haya sido en el rol de extremo -en este caso izquierdo- la mayor parte de la temporada no ha sido ese su papel en el funcionamiento colectivo del Barça. Se suele simplificar la disposición táctica del equipo de Guardiola señalando a Messi como el falso nueve, y a Villa y Pedro como los dos extremos abiertos a banda. No obstante, mientras que Villa sí ha asumido ese rol -aunque en algunas fases de la temporada Guardiola le ha "regalado" posiciones más centradas-, Pedro ha tenido un comportamiento prácticamente más similar al de Messi que al del Guaje. El canario no ha sido un futbolista que haya jugado pegado a la cal y rozando permanentemente la línea del fuera de juego. El encargado de empujar la zaga rival era Villa, y el de estirarla hacia la banda, Dani Alves. La presencia de un lateral como el brasileño, ha permitido a Guardiola liberar a Pedro de esta responsabilidad en amplitud para sacar provecho de la versatilidad del jugador canario.

Finaliza la temporada pero el ritmo frenético del fútbol no se detiene. Llega el momento de los fichajes, el período más mediático para todos aquellos para los que los 90 minutos sobran. Son los que los lunes hablan de árbitros, ruedas de prensa, rumores y todos aquellos aspectos ajenos al juego. Para En un momento dado, lo más importante siempre será el juego, y por eso, más allá de la frivolidad del baile de nombres y la pura especulación vacía, solemos abordar la planificación de cara al mercado de fichajes allá por el mes de febrero, cuando lo azaroso de los resultados no puede enturbiar el análisis. El trabajo ya está hecho, y por esto, del mismo modo que ahora los clubs se limitan a concretar las operaciones, desde En un momento dado nos limitaremos a analizar las implicaciones futbolísticas de los fichajes que se confirmen de cara a la temporada 2011-12. Tras una temporada en que, más que nunca, en el seguimiento mediático los 90 minutos "han sobrado", en el momento que todas las miradas se alejarán del balón, nosotros volveremos la vista atrás y recuperaremos el aroma del césped. Nos detendremos, así, en el análisis de las líneas maestras que han marcado este tercer año con Guardiola como entrenador de la primera plantilla del F.C.Barcelona, de las modificaciones respecto a los dos ejercicios anteriores y de aquellos aspectos que han permitido al equipo lograr otra temporada repleta de éxitos.

La que algunos denominaron como la final de la década, fue finiquitada con solvencia por un equipo que es ya eterno, de leyenda. Hablar con esta contundencia del desarrollo de una final de Champions League, del partido cumbre de la seguramente competición más potente del planeta, puede parecer presuntuoso, pero la realidad es que el Barça logró empequeñecer a un rival, que ante cualquier otro equipo -a excepción quizá del Real Madrid- hubiese partido como favorito de la final. No hablamos de un equipo bien intencionado, con algunas gotas de calidad en determinados jugadores y con un entrenador notable. Hablamos del animal competitivo que supone el Manchester United de Sir Alex Ferguson, uno de los tres mejores equipos de Europa y uno de los máximos dominadores del fútbol continental en los últimos años. Pero es que ante este Barça de Guardiola, si el equipo catalán logra imponer su discurso,  muy poco pueden hacer los rivales, y para colmo, seguramente no haya habido en la historia otro conjunto con más armas para lograr ese fin: dominar el partido. El objetivo de los rivales es el de entorpecer su juego y evitar que el Barça despegue, porque si lo hace, se relativiza, por ejemplo, la importancia de tener una pareja de delanteros de la magnitud de la formada por Chicharito y Rooney, que en la final, entre ambos, solo dispararon en una ocasión entre los tres palos, la jugada del gol.