Tito necesita a Valdés para la Champions
Desde hace años, resulta difícil encontrar un campeón de la Champions League que no tenga un gran portero bajo palos. Pero no sólo eso. Grandes porteros hay varios -aunque menos de los que debería- y es lógico imaginar que los mejores formen parte, también, de los mejores equipos, y por lo tanto máximos candidatos al título. Para ganar la Champions, además de un gran portero, necesitas que esté inspirado. Que te salve puntos y, sobre todo, eliminatorias en la competición de clubs más exigente. Casillas, Kahn, Van der Saar, Víctor Valdés, Julio César, Cech...éste último demostrando que un gran guardameta puede hacer campeón a un mal equipo. Seguramente el último en saltarse la norma fue el Liverpool de Benítez con Dudek, que eso sí, hizo mucho más que salvar una eliminatoria para su equipo.
Sobre la seguridad y el riesgo
Desde hace ya dos temporadas el Barça no es intratable, es mortal. Se le puede hacer sufrir, dañarlo. Arriesgar ante los azulgranas ya no es un suicidio, pero tiene a Messi. Y esta coletilla que muchas veces sirve como explicación a un resultado, hoy bien podría servir para analizar el planteamiento de Unai Emery.
El ex del Valencia salió con un 4-4-1-1 que quería defender arriba. No demasiado agresivo en la presión pero si con voluntad de que el juego se situase lejos de su portero para estar más cerca de la contra. Vilanova, por su parte, sorprendía renunciando a una de sus máximas: la presencia de dos extremos abiertos. Con Tello fuera de la convocatoria, y Villa y Deulofeu en el banquillo, el técnico juntaba en el once a Xavi, Cesc e Iniesta. Andrés partió como falso extremo, pero si en el interior lo acompaña Cesc, sufre menos cuando juega en banda. Si Iniesta se acerca a la media, Cesc es profundo, si el manchego se cierra sobre la mediapunta, el catalán se escora al costado.
El detalle Post-Partido: La posición de Villa
El equipo va cambiando. El Barça de Messi nació dando un peso tiránico al sector derecho donde se juntaban Márquez, Alves, Xavi y Leo. En la izquierda, Abidal cerraba, Henry golpeaba e Iniesta era el segundo foco que diversificaba la atención de los rivales. Cuando Leo pasó al centro el peso de ambos perfiles tendió a igualarse, y ahora, como ya se empezó a apuntar la pasada temporada, parece que la banda izquierda va convirtiéndose en el sector principal. La pérdida de protagonismo de Alves o Xavi, la incorporación de Jordi Alba, Cesc...y en el horizonte Neymar.
Verdades y mentiras
El Barça de Vilanova encaja más que el de Guardiola. Recuperar algún vestigio de la seguridad de antaño, es el paso que necesita Tito para dar una vuelta de tuerca más a su equipo. Poder proyectar a ambos laterales, empujar a los extremos a pisar área y permitir así un escenario de mayor comodidad a Leo Messi. Someter al adversario que hoy ya no sufre tanto defendiéndose de los azulgranas. Nada de esto es posible si el equipo no siente que tiene las espaldas cubiertas.
El libro de estilo de Caparrós
Caparrós es un clásico con un sello personal en nuestra Liga. Experto en construir y revalorizar equipos, sus dos grandes trabajos -Sevilla y Athletic- le fueron arrebatados para que dieran un último paso al frente con técnicos de un perfil distinto. Esta es su segunda temporada en Mallorca, donde llegó, con el tren en marcha, tras la dimisión de Michael Laudrup y con el club sin apenas margen de maniobra para moverse en el mercado de fichajes. No importa, Joaquín no necesita tanto.
Resolver dudas
Normalmente el pase a octavos está alrededor de los 10 puntos. El Barça ya tiene nueve y, de no mediar una sorpresa mayúscula, el pase y la primera plaza parecen seguros. En partido de mañana, eso sí, serviría pare certificarlo ante el segundo clasificado. Más allá de las cábalas clasificatorias, el choque se presenta con muchas incógnitas en el aire por ambos lados. Se prevén cambios en el Barça y seguramente también en el Celtic.
Central y medio
Con la presencia casi innegociable de dos extremos abiertos y tras la recuperación del mejor Cesc, se avecinaba debate con los interiores. Cesc, Xavi e Iniesta para dos puestos. Pero anoche Vilanova zanjó momentáneamente tal posibilidad alineando juntos a los tres y manteniendo, a la vez, sus dos hombres abiertos a los costados. El recurso para lograrlo fue recuperar el rol de central-mediocentro para Sergio Busquets que ya Guardiola pensó para él la pasada temporada en un papel que recuerda en ciertos aspectos al que en su día desempeñó Miquel Ángel Nadal en el tardo Dream Team de Cruyff.
El valor de David Villa
Uno a cero gol de Villa. Su auséncia fue una de las claves de la pasada temporada. Cuando al Barça le cuesta encontrar su fútbol, el recurso más poderoso de que dispone es el de implicar a Leo Messi en la jugada mucho antes. El argentino es un generador de ventajas infinito en cualquier zona del campo. Sucede, sin embargo, que en su consolidada posición de falso nueve, a medida que el argentino gana protagonismo en la media, el equipo pierde presencia e el área, los centrales se liberan, salen a achicar arriba y el campo para el Barça se reduce. Ahí es donde entran en juego los extremos.
El sello de Cesc
Dos partidos ya pueden revelar un síntoma. Ante el Deportivo el mando fue de Cesc, el partido invitaba a ello. Entre semana el Celtic, y anoche, ante el Rayo Vallecano, el timón otra vez perteneció al de Arenys. Esta vez, además, compartiendo once con Xavi. Seguramente fue la primera ocasión en que con ambos cerebros en el equipo la batuta fue para el ex gunner.
Que sirva de aviso
El partido no pintaba mal. El Barça tenía el dominio, el balón y alguna que otra ocasión desperdiciada. Lennon había dispuesto al Celtic en un 4-4-2 en el que la media acumulaba centímetros y trabajo. No había espacio ni para Commons ni Samaras. El griego formaba en punta junto a Hooper. En la media cuatro soldados. Alguno tan técnico como Mulgrew pero soldado al fin y al cabo. Aunque el ataque de los escoceses no tuviera más plan que el dos para dos de los puntas con los centrales, lo cierto es que la transición defensiva del Barça fue mejor que en otros partidos. Cabe recordar que el equipo de Vilanova ha recibido ocasiones ante cualquier equipo sea del nivel que sea, ayer fue distinto. Valdés no vio acercarse al rival hasta el minuto 17 en una falta colgada que supuso el gol en propia portería de Mascherano. En el estado de forma actual del guardameta seguramente no sea el momento de pedírselo, pero de cara a otros escenarios en que la inferioridad en el juego aéreo sea tan extrema, al portero se le necesita mandando muy lejos de la línea de gol. Es el único que puede igualar los casi 190 centímetros que calzaban todos los rematadores.