Los cuartos del Barça
En el partido de Liga en el Bernabéu, tras el gol de Benzema, el Barça basó gran parte de la remontada en el cambio al 1-3-4-3. Salida limpia, superioridad en la media y amplitud con dos hombres abiertos a banda. No obstante, tratándose del partido de ida de la eliminatoria, y teniendo la vuelta con el Camp Nou como escenario donde decidir, es probable que Guardiola opte por la defensa de cuatro, bien con Alves como lateral, bien con el brasileño como teórico extremo y Busquets en el centro de la zaga junto a Piqué.
En base a esta idea de salir con un planteamiento más conservador -siempre desde el dominio de la posesión- tal como hiciera en ida de las semifinales de Champions del pasado año, hay algunas consideraciones respecto a la posición y rol de Cesc que podríamos hacer.
En el partido de Liga, el plan de Guardiola fue abrir el sistema defensivo del Madrid acostando a Messi e Iniesta a cada una de las bandas. La defensa blanca la pasada temporada se había basado en la defensa del carril central, por lo que con esta decisión, Pep obligaba a los de Mourinho a defender todo el ancho del campo. Arriba, como nueve, un Alexis Sánchez estirando hacia atrás a la zaga blanca. Guardiola dibujó a un Madrid abierto y estirado, o lo que es lo mismo, brindó espacios a sus interiores por el centro. Ese día fueron Xavi y Cesc, y contrariamente a lo que sucediera con anterioridad, fue el de Arenys quien determinó el ritmo del juego azulgrana. Mayor intensidad, enorme profundidad y velocidad en las transiciones. En definitiva, un ritmo mucho más alto y menos pausado que cuando Xavi es quien gobierna.
La semana del Clásico (III): El dueño del balón
Como vimos en el post de ayer, esta temporada Mourinho ha construido un equipo para mandar desde la posesión. Ya la temporada pasada el conjunto blanco acostumbraba a tener más posesión que sus rivales. Sucede, no obstante, que en sus enfrentamientos contra el F.C.Barcelona, el Madrid se ve obligado a desnaturalizar su juego, ya que cuando juegan los azulgranas, el balón siempre es propiedad de éstos. El rival podrá alargar más o menos sus fases con balón, pero el dominio de la posesión, si los azulgranas rallan a un nivel normal, será del Barça. Eso no quiere decir que forzosamente el Barça deba dominar el partido, pues el rival tiene la oportunidad de imponerse desde el juego sin balón, lo que sucede es que, como en su día hicieron -cada uno a su nivel- Arsenal, Villarreal o Shakhtar , el Madrid no tendrá más remedio que mutar a algo distinto a lo que viene siendo esta temporada. Mismos principios generales, reproducción de algunos de los automatismos básicos en el juego y la mayoría de jugadores habituales, pero una premisa distinta, el balón será del Barça.
Circuito desconectado
Como ya sucediera la pasada temporada desde que Esteban Vigo con el Hércules en el Camp Nou derrotara al equipo de Guardiola, los rivales del Barça, este curso, vuelven a emplear la estrategia de regalarle las bandas. El azulgrana no es un equipo de centros desde el costado buscando a un nueve poderoso en el juego aéreo. Salvo Keita, apenas tiene jugadores capaces de imponerse por alto en el interior del área. Además, sus hombres clave se concentran en el carril central desde que Messi centrara su posición para que su influencia sea mayor, por lo que regalando las bandas, los rivales pueden acumular sus esfuerzos en defender el zona central. Seguro que Guardiola tenia eso en mente cuando planificó el fichaje de Alexis Sánchez, pero el chileno vio frenada su adaptación al equipo por la lesión que sufrió ante la Real Sociedad en Anoeta.
Las mil caras del fichaje de Cesc Fàbregas (4/4)
La vuelta del 4:
Hasta ahora, en las tres alternativas que hemos analizado buscando el espacio que Guardiola puede tener reservado para Cesc Fábregas, para dar entrada al de Arenys hemos prescindido, primero, de uno de los extremos -bien para adelantar a Iniesta, bien para formar un rombo en la medular- y en la última entrega, de uno de los cuatro defensas para pasar al esquema 1-3-4-3. La primera opción tiene en contra que implicaría la suplencia de hasta dos delanteros de la envergadura de Villa, Pedro o Alexis Sánchez, mientras que la segunda, arroja la duda competitiva sobre la defensa de tres y sobre la presencia de Dani Alves en ella -y su aprovechamiento-, ante rivales de la máxima exigencia. En esta última entrega, pues, plantearemos la que para nosotros fue la primera intuición cuando allá por 2010 Cesc empezó a ser una posibilidad que sonaba con fuerza: la evolución de la figura del mediocentro en el Barça de Guardiola.
No fue la defensa de 3, sino el ataque de 11
Sorprendió Guardiola repitiendo el mismo 1-3-4-3 que ante Osasuna, con las únicas novedades de Keita por Thiago y Pedro por Villa en el extremo. También sorprendió a Emery, que había planteado un doble lateral izquierdo, como casi siempre que se mide al Barça de Guardiola, para tapar las subidas de Dani Alves. No obstante, lo que debía ser una medida defensiva, se convirtió durante la primera mitad en la principal amenaza ofensiva del Valencia. Una y otra vez Alba y Mathieu atacaron en superioridad a Mascherano, obligando a la basculación de la zaga de tres y descubriendo las entradas al segundo palo.
Las mil caras del fichaje de Cesc Fàbregas (1/4)
Con el permiso de la llegada del Kun al Manchester City, el fichaje de Cesc Fábregas por el Barça ha sido el movimiento más importante del verano. Con su contratación, el F.C.Barcelona suma al actual campeón de Europa, uno de los candidatos a ser considerado el jugador más importante de la Premier League. Por si fuera poco, se trata de un futbolista formado en la filosofía futbolística culé, que casa a la perfección en el proyecto. Cuando hablamos de jugadores de esta envergadura, resulta obvio que su llegada influirá en el equipo de muchas maneras. No sólo Cesc se amoldará al equipo, sino que el juego del Barça también se adaptará al jugador, ya que esto le permitirá ser más fuerte. Las formas en las que Cesc puede encajar en el equipo de Guardiola, y sólo el paso de las jornadas nos descubrirá los planes de Pep respecto al jugador. Mientras tanto, podemos aventurarnos a plantear las diferentes opciones de que dispondrá el técnico y a esbozar las líneas básicas sobre la influencia y el papel de Cesc en cada una de ellas. Así pues, dedicaremos una serie de posts a analizar estas alternativas.
Proyecto Guardiola, año 3: El inicio de la jugada
Junto a la nueva ubicación de Messi como falso nueve, la temporada empezó con otra importante novedad en el esquema de Guardiola, que el técnico ya había tratado de poner en práctica en anteriores ocasiones. Se trataba de la salida desde la defensa abriendo a los centrales, mandando a los laterales arriba y retrasando la posición del mediocentro hasta asumir prácticamente el papel del clásico líbero. Este mecanismo, generalmente asociado a la figura del entrenador argentino Ricardo La Volpe, fue utilizado por primera vez por el técnico de Santpedor en su primera temporada al frente del primer equipo del Barcelona, tras la lesión que impidió a Rafa Márquez disputar el tramo final de temporada.
Hasta entonces, el equipo había venido jugando habitualmente con dos centrales como el mexicano y Gerard Piqué que destacaban a la hora de sacar limpio el balón desde la defensa, por lo que sin Márquez, y ante la entrada en el once de un central menos dotado en este aspecto como Puyol, Guardiola buscó una solución para potenciar una fase del juego vital para el estilo de juego que pretende desarrollar el equipo.
Las claves de la cuarta
La que algunos denominaron como la final de la década, fue finiquitada con solvencia por un equipo que es ya eterno, de leyenda. Hablar con esta contundencia del desarrollo de una final de Champions League, del partido cumbre de la seguramente competición más potente del planeta, puede parecer presuntuoso, pero la realidad es que el Barça logró empequeñecer a un rival, que ante cualquier otro equipo -a excepción quizá del Real Madrid- hubiese partido como favorito de la final. No hablamos de un equipo bien intencionado, con algunas gotas de calidad en determinados jugadores y con un entrenador notable. Hablamos del animal competitivo que supone el Manchester United de Sir Alex Ferguson, uno de los tres mejores equipos de Europa y uno de los máximos dominadores del fútbol continental en los últimos años.
Pero es que ante este Barça de Guardiola, si el equipo catalán logra imponer su discurso, muy poco pueden hacer los rivales, y para colmo, seguramente no haya habido en la historia otro conjunto con más armas para lograr ese fin: dominar el partido. El objetivo de los rivales es el de entorpecer su juego y evitar que el Barça despegue, porque si lo hace, se relativiza, por ejemplo, la importancia de tener una pareja de delanteros de la magnitud de la formada por Chicharito y Rooney, que en la final, entre ambos, solo dispararon en una ocasión entre los tres palos, la jugada del gol.
Barça 2011-12: Cesc…cómo y porqué.
La estructura de plantilla del Barça de Guardiola no es una estructura basada en el número sino en los nombres. No se busca tener 2 onces con un suplente claro para cada titular, sino un grupo de 14-15 jugadores capaces de mantener el nivel del equipo titular. Exagerando, diríamos que ante la baja de un titular en un partido top, no entra su suplente, sino el mejor jugador disponible. Hoy por hoy, por ejemplo, si imaginásemos una hipotética semifinal de Champions sin Dani Alves, no apostaríamos por la entrada de Adriano, sino por la de Mascherano o Maxwell. Quizá Puyol pasaría al lateral, o sería el Jefecito quien ocuparía la demarcación de Alves. Quizá Busquets retrasaría su posición al centro de la zaga o Abidal se centraría dejando el lateral para Maxwell. Se trata de mover esas 14-15 piezas que ofrecen las máximas garantías al técnico a la hora de competir.
Por eso, no solo es necesario analizar la cantidad de jugadores disponibles, sino también los roles que desempeñan. Por número, con la llegada de un tercer central "titular" y la presencia de Mascherano, Maxwell y dependiendo del estado de forma Keita, podríamos concluir que el Barça ya contaría con esos 14-15 titulares necesarios, a la espera de ver la evolución de Afellay, Bojan o Thiago. No obstante, si analizamos con más profundidad nos percataremos que hay una pieza que no está doblada en ese grupo de 14-15 titulares. No es una cuestión de número, sino de rol: el Barça solo tiene un cerebro, Xavi.
Oro, Plata y Bronce
En nuestro primer análisis de lo que dio de si el Barça-Madrid del día 29 dejamos fuera del mismo a Xavi, Iniesta y Messi. Argumentamos que su extraordinaria actuación merecía un espacio propio, y qué mejor momento para dedicárselo que el día en que los tres han sido designados como los finalistas del próximo Balón de Oro. Este tipo de premios tienen el valor que tienen, que es poco, pero no deja de ser un gran motivo de orgullo que junto a los nombres históricos de Di Stefano, Best, Beckenbauer, Cruyff, Platini, Van Basten o Zidane, hoy estén los de los tres canteranos culés. Uno catalán, otro de Albacete y otro argentino, los tres de generaciones distintas, representan un estilo, una marca, una manera de entender el fútbol. Ni mejor ni peor que las demás, pero la propia del Barça. Y de la misma manera que no hay mejor manera de hablar del Barça-Madrid que refiriéndose a estos tres futbolistas, el mejor reconocimiento a Iniesta, Messi y Xavi, seguramente sea recordar su memorable actuación en el gran clásico del pasado lunes.