Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

R.C.D.Espanyol

Aunque el Barça lleve tiempo haciendo esfuerzos para disimularlo, Leo Messi está muy bien. En uno de los mejores momentos tanto físicos como de inspiración de los últimos años. Fino, ágil, rápido, acertado. Lo que ocurre es que lo que

Cuando un equipo juega como jugó el Barça ayer ante el Espanyol, poco o nada puede hacer el rival para evitar la avalancha. Esto no quita, sin embargo, para que haya decisiones que, lejos de dar un soporte extra ante lo que se avecina, supongan algo así como un tiro en el pie para los propios intereses.

Temporada 2010-11. Jornada 16. Espanyol-Barça: 1-5

Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.
El español hizo un partido casi perfecto...y se llevó cinco que pudieron ser más. Esa fue la realidad del Barça de Guardiola en su momento más álgido. No había respuesta, ni antídoto, el PepTeam estaba por encima del mismo fútbol. La 2010-2011 fue la temporada de la consolidación de Messi como falso nueve, formando un triángulo con Xavi e Iniesta que tiranizó el fútbol europeo. Al trío de Balones de Oro se sumaban socios como un Busquets que liberaba la base de la jugada para que los interiores influyeran antes, un Alves que junto a Valdés y Piqué protagonizaba el circuito de salida del balón en corto, o un Pedro que liberado de la responsabilidad de fijarse en banda debido a la proyección de Alves, aparecía con frecuencia entre líneas. Atrás, además, seguramente los dos mejores defensores corriendo hacia su portería, Puyol y Abidal, perfectos para mantener la línea casi en campo rival y dar seguridad al equipo tras pérdida.

Tras un inicio irregular, dubitativo en lo futbolístico y saldado con algún mal resultado inesperado, el Barça de Guardiola parece haber alcanzado velocidad de crucero. No es cuestión únicamente de resultados, sino que a nivel de juego, no sería aventurado afirmar que éste es el mejor momento del equipo desde la llegada del técnico al banquillo. A este Barça parece que no pueda resistírsele ningún record ni rival. Al comienzo de temporada se venció al Atlético de Madrid en el Calderón, el único rival al que el equipo de Guardiola no se había impuesto en Liga, y este fin de semana, contra el Espanyol, le espera su segunda gran prueba. No nos referimos tanto al rival como al escenario. Tampoco al marcador. Se trata de control, de mandar sobre el partido, eso que este Barça es capaz de lograr prácticamente siempre y ante cualquier adversario, salvo una excepción, cuando les puede lo emocional. Sucedió en el primer Barça-Madrid de la temporada del triplete, en la vuelta ante el Inter...o en los partidos contra el Espanyol.