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Thiago Alcántara

"Cuando seas entrenador, vas a querer poner a todos los centrocampistas en tu equipo; es la mejor manera para que el equipo juegue bien." (Pep Guardiola a Javier Mascherano)   Xavi Hernández   Xavi Hernández es el centrocampista que define la hasta ahora corta carrera

Cuando tu mayor promesa desde Leo Messi abandona el club, no hay lado positivo. Cuando, además, lo hace con signos de estancamiento y sin demasiadas oportuidades ni rendimiento, es pertinente profundizar más. En las temporadas que lleva en el primer equipo, Thiago Alcántara ha jugado poquito y, a sus 22 años, ha evolucionado más poquito todavía. Encontrar un único culpable seria simplificar las cosas. Eso pretendemos desarrollar en este artículo. No repartir las culpas y ver quien tiene más, sino tejer un mapa para aproximarnos a lo que ha sido el problema y que sirva para que no se vuelva a repetir. Cuando el fracaso es tan sonado, la culpa tiene varios padres. Todos son responsables. Veremos si todos salen perdiendo.

El cómico Ángel Pavlovsky cuenta la anécdota -no se sabe si real o inventada- de un hombre que a mitad de la función, disgustado con el espectáculo, abandonó el teatro. Al rato decidió volver. "Claro, para lo que hay fuera, pensaría que mejor estaba dentro" añade con sorna Pavlovsky. Algo así debe pensar el barcelonismo con respecto a Xavi y su progresivo declive. Resulta ineludible la cuestión de que se va acabando. Pero el vértigo del post-Xavismo congela. Desde casa es fácil el "tú dentro, tú fuera", pero en la realidad todo se complica. 

El equipo, el club y el entorno ya se han puesto a trabajar. Toca remontada. El clima, eso sí, está menos encendido y revolucionado que otras veces. Quizá por la experiencia negativa de las otras ocasiones en que se intentó, seguramente porque el momento actual del equipo tampoco invita al optimismo desbordado. Por eso, el cuerpo técnico debe comprender que el equipo no está, ni en lo futbolístico ni en lo anímico, para inventos radicales. Más que inventar, el objetivo será recuperar. Recuperar aquellos mecanismos que mejor han funcionado esta temporada. Esto como primera clave, como segunda, está el diseñar un equipo capaz de dar respuesta a los distintos escenarios que pueda plantear el rival. A día de hoy, aun nadie tiene claro si el Milan optará por encerrarse o repetirá presionando arriba. El resultado de la ida invita a pensar que lo primero, los últimos partidos del Barça que lo segundo. Los azulgranas deben saltar al césped del Camp Nou preparados para imponerse en ambas situaciones. 

Xavi, Cesc, Thiago e Iniesta. La nómina de interiores del F.C.Barcelona no tiene réplica en ningún equipo del mundo, y aún así, hay aspectos problemáticos que tratar. No todo se reduce a fichar, por mucho que una infancia -y juventud...- de videojuegos o el ruido mediático nos empujen a creerlo. Una vez le escuché a un entrenador de los de toda la vida -disculpad que no recuerde quién- que el buen técnico no es el que llega a un club diciendo "yo os puedo hacer campeones si me traéis a este, este y a ese de ahí" sino el que es capaz de hacer crecer un equipo con las piezas que le dan, mejorando la materia prima de que dispone. En el fútbol actual, planteamientos como este suenan a quimera, pero sirven para exponer que no todo está en los despachos, y que desde la libreta se pueden transformar jugadores. Ejemplos hay cientos en cada liga. "Xavi e Iniesta no pueden jugar juntos -como interiores, cabría añadir". Esta sentencia que hoy suena tan aberrante, fue dogma durante la etapa de Frank Rijkaard en el banquillo culé. No fueron pocos los que vieron con recelo las intenciones de Guardiola de juntarlos en la medular de su Barça. Y lo cierto es que la afirmación no era falsa. Al menos en ese contexto. No se trataba de una hipótesis sino que era un razonamiento empírico. Cuando en el Barça de Rijkaard habían coincidido juntos los actuales 6 y 8, la fórmula no funcionaba.

Si tres años atrás nos hubiesen preguntado quien jugaría más retrasado y más adelantado en un mediocampo con Thiago y Cesc, seguramente la mayoría habríamos coincidido en decir que el de Arenys sería el más próximo a la base y el hispano-brasileño el más avanzado. La evolución táctico-futbolística de ambos jugadores, no obstante hoy en día nos dibuja el escenario contrario. Cesc es un jugador que pese a abarcar mucho terreno tanto en el plano vertical como el horizontal, suele pesar más cerca del arco rival, y Thiago es cada vez más un interior que acude a recibirla cerquita del mediocentro. Por eso, cuando el hijo de Mazinho y Xavi Hernández coinciden en el once, es de esperar que aparezcan situaciones a resolver.

Los puntos perdidos por el Madrid le están viniendo de perlas a Tito Vilanova para desarrollar su proyecto. Primero vino la fase de prueba, con un sistema para sumar de tres en tres y rotaciones constantes para activar a todos los futbolistas disponibles. Tras el clásico, con un importante colchón de puntos llegó el momento de crecer en lo táctico y consolidar el once. Así, hemos alcanzado los últimos coletazos de 2012 y parece que Tito ya tiene su once, a la espera de recuperar la mejor versión de Dani Alves en el lateral derecho. Cesc Fàbregas es uno de los elegidos, y si antes se veía como un problema su incursión en el once, ahora lo es su ausencia. Por lo pronto, no volverá hasta 2013, y se perderá, al menos, los duelos ante Atlético de Madrid y Valladolid. El de Arenys estaba siendo uno de los jugadores más importantes del Barça, una vez a su inspiración individual se ha unido el encaje en el esquema táctico. Para reemplazarlo, tres nombres y dos opciones. Alexis Sánchez, David Villa y Thiago Alcántara, y las posibilidades de retornar a Iniesta al interior o de seguir contando con el manchego en la posición de falso extremo izquierdo.

Sin Iniesta lesionado y con Xavi partiendo desde el banquillo descansando tras varios partidos seguidos en sus tobillos, Vilanova optó por situar a Cesc y Thiago en los interiores. Una pareja interesante y estimulante que sin embargo naufragó. La prévia estuvo focalizada en el centro de la defensa. En Bartra y Song. Pero con el balón en marcha, la clave estuvo en la media; en los interiores, el perfil que cada uno ocupaba y en la pareja que ahí encontraban. Y si clave fueron los interiores titulares para explicar el partido, igualmente clave fue el interior que entró desde el banquillo, Xavi, y la pareja que le acompañó. Este post, pues, servirá para hablar de los tres binomios interior-extremo que pudimos ver en el césped del Camp Nou ante el Granada, y permitirá cuestionarnos, analizar y quizá anticiparnos a futuros movimientos.

Temporada 2011-12. Jornada 6. Barça-Atlético de Madrid: 5-0

Valdés; Alves,Mascherano,Abidal; Busquets, Xavi, Thiago, Cesc; Pedro, Messi y Villa.
Cada temporada, Guardiola ha tenido preparada una sorpresa en forma de innovación táctica, y esta fue el 1-3-4-3. Ya en el primer partido de Liga, ante el Villarreal, Pep asombró con una alineación con un sólo defensor: Abidal. Debido a los procesos de recuperación de Piqué y Puyol, junto a Abidal formaron Mascherano y Busquets  completando una línea de tres inédita. El inicio de Liga de Guardiola fue toda una declaración de intenciones. El 1-3-4-3 se repitió en semanas posteriores pero la cima en su aplicación llegó en la jornada 6, cuando el Atlético de Madrid de Manzano visitaba el Camp Nou. En verano, los colchoneros habían perdido al Kun Agüero pero a cambio llegaron Diego Ribas, Arda Turan o Falcao. También estrenaban técnico, un Gregorio Manzano que en su regreso al Calderón apostó por un esquema 4-3-3 en el que reforzaba la media con el trivote Gabi-Mario Suárea-Tiago. Por delante, junto a Falcao, dos de entre Reyes, Diego o Arda Turan, partiendo de la banda pero buscando siempre el carril central. La amplitud era misión de los laterales, pero en el Camp Nou, éstos fueron ocupados por Perea y Antonio López. Ante el Barça, pues, el Atlético atacaría por dentro y ahí, la defensa de tres, permitía a Guardiola sumar otro hombre en la media.