Vuelve Pepe, mueve Tito.
Más allá de que ambos conjuntos aún están prácticamente en pretemporada, uno de los factores que marcó la previa del partido de ida fue la ausencia de Pepe. Desde que Mourinho está en el banquillo del Madrid, gran parte de los Barça-Madrid podría explicarse a partir del emparejamiento entre el portugués y Leo Messi. Sin Pepe en la ida, el Barça tomó la ventaja para levarse la Supercopa y a punto estuvo de sentenciarla.
El marcador desfavorable y la vuelta de Pepe, provocarán que casi con total seguridad el Madrid adelante líneas para plantear la presión adelantada. El Barça ya no es aquel equipo indefendible en el inicio de la jugada, y los atacantes del Madrid, a la contra, son demoledores.
El detalle Post-Partido: Los tres cambios de Vilanova
Artículo publicado en elbv.net
Poco premio
Ni Barça ni Madrid están listos, todavía, para una noche de la máxima exigencia. Algo normal si estamos a 24 de agosto. El equipo de Tito, eso sí, llegaba un punto -o dos- por encima del Madrid en puesta a punto lo que se tradujo en superioridad culé durante los primeros 45 minutos. El Madrid, que llegaba peor físicamente, sin Pepe se vio obligado a situar su línea defensiva más retrasada, por lo que, para no regalar espacios entre líneas a Messi e Iniesta, juntó todas sus líneas más cerca de Casillas de lo habitual. No fueron pocos los minutos en que los blancos situaban a sus once futbolistas en campo propio.
La primera gran noche de Tito
Hay dos circunstancias en las que visualizar el próximo partido se convierte en especialmente difícil para un entrenador: el inicio de temporada y cuando el rival estrena técnico. Por esto, tanto en el planteamiento de Mourinho como en el de Vilanova, pesará más lo propio que lo ajeno, sin dejar de lado, eso si, el pasado reciente de los duelos Barça-Madrid. Aún más complicado lo tiene el analista externo. Mourinho desconoce los planes de Tito pero sí sabe que quiere de su Madrid. Lo mismo ocurre con Vilanova. Nosotros, sin embargo, lo desconocemos prácticamente todo.
El Barça de Tito, Jornada 1
Arranca el proyecto de Tito Vilanova y la puesta de largo será en el estreno liguero, antes de que la semana que viene se dispute la ida de la Supercopa. Como es evidente, poco se puede decir de un equipo que estrena técnico cuando aún no ha disputada ni un solo partido oficial. Si además, como es el caso, falta algún fichaje y el grueso del equipo ha realizado una pretemporada distinta debido a los compromisos con la selección, la empresa toma tintes de osadía. Sin embargo, si podemos aventurarnos a adelantar algunos de los rasgos de la nave de Vilanova, que si bien deberán ponerse en cuarentena y confirmarse con el devenir de la competición, si pueden servirnos como pistas para afrontar el estreno liguero.
Alexis Sánchez, Año 2
La primera temporada de Alexis Sánchez en el Barça no fue mala, pero del chileno, uno de los atacantes más prometedores del panorama, se espera más. Aterrizó en el cuarto año del proyecto Guardiola y resulta más difícil llegar a un equipo ganador que a uno por hacer. En el primer caso, los mecanismos ya están construidos y las dinámicas colectivas consolidadas, por lo que introducir una nueva pieza resulta más problemático. Cuando un proyecto se inicia, todo está por hacer, de modo que jugador y equipo crecen de la mano. Esto es lo que parece que está sucediendo esta temporada con Tito Vilanova.
Tello y Sergi Roberto
Son dos de los nombres de la pretemporada del Barça. Uno, Sergi Roberto, porque con sus buenas actuaciones en los partidos preparatorios parece reclamar con fuerza un lugar en el primer equipo junto a los Cuenca, Bartra, Dos Santos o Montoya. El otro, Tello, porque pese a contar para Guardiola la pasada temporada, mantendrá ficha del filial e incluso se especula con una salida.
Si Sergi Roberto no es ya miembro de la plantilla es sólo porque la nómina de interiores que forman Xavi, Iniesta, Cesc y Thiago es prácticamente inmejorable. Por eso, y porque su última temporada en el filial, a las órdenes de Eusebio, fue ciertamente decepcionante. No obstante, cuando ha participado con el primer equipo, ha seguido demostrando porqué es una de las promesas más firmes del fútbol español, una condición que ha vuelto a acreditar esta pretemporada.
Jordi Alba y sus socios
El verano de 1993 Romario se incorporaba Barça de Johan Cruyff. El Dream Team empezaba a cambiar. Por la limitación de tres extranjeros en el once, Laudrup perdía peso, y cada vez más la defensa de tres se tornaba de cuatro con la entrada de Nadal en un rol de "medio-central". La superioridad en la media era innegociable, así que el damnificado era uno de los atacantes. El 3-4-3 mutando hacia el 4-4-2. La banda derecha en ataque era para las llegadas desde atrás de Ferrer o Amor y la movilidad de Hristo, mientras que en la izquierdo la protagonista era la permuta de posiciones. Las posiciones de partida en ese perfil, situaban a Stoichkov decantado hacia la cal, Txiki como interior y el jóven Sergi Barjuán como lateral. Con el balón en juego, el búlgaro trazaba la diagonal hasta el interior del área -una zona que antaño le liberaba Laudrup y que ahora compartía con Romario-, Txiki se abría para ocupar esa banda ahora desocupada, y el velocísimo Sergi aparecía lanzado desde atrás proyectándose en ataque.
Todo eso lo veía Ronald Koeman que desde atrás era el comandante de ese equipo. Cuando el holandés llegó como técnico a Valencia, puso en practica algo parecido a lo propuesto por Johan más de diez años atrás, aunque a hora, en base al contraataque. Cuando el equipo defendiera, Villa quedaría abierto en banda izquierda, Silva se descolgaría casi como delantero centro, y Juan Mata se incrustaría en la media haciendo de interior. Tras la recuperación, Silva se acercaba a la media para contactar con el balón, Villa trazaba la diagonal hacia dentro a zona de remate y Mata aparecía en esa banda liberada por 'el Guaje'. A Koeman sólo le faltó "su Sergi". Era Jordi Alba, pero su momento aun tendría que esperar.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 7- Homenaje a la irrealidad
Temporada 2011-12. Final del Mundial de Clubs. Barça-Santos: 4-0
Valdés; Puyol, Piqué, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc; Alves, Messi, Thiago.
El balón lo ordena todo. Es ya mítica la sentencia de Cesar Luis Menotti interrogado por el dibujo táctico que iba a presentar su equipo. En el fútbol, la disposición de las piezas sobre la pizarra responden a una ficción construida para facilitar la explicación. Sobre el césped, no obstante, no hay defensas, medios ni delanteros, ni laterales, interiores, mediocentros…. O no debería haberlos. El jugador debe obeceder a la lógica del juego. Cada situación del juego requiere un determinado comportamiento de cada uno de los 22 futbolistas. Si el extremo recibe parado y el rival le presenta un dos contra uno, nada ni nadie dicta que deba recibir el apoyo por dentro del interior y ser doblado por fuera por el lateral. No importa si quien dobla atrayendo la atención del segundo defensor es el lateral, el extremo o el mediocentro. Para cada situación, el futbol requerirá papeles, no actores.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 8- El rival no importa
Temporada 2010-11. Jornada 16. Espanyol-Barça: 1-5
Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.
El español hizo un partido casi perfecto...y se llevó cinco que pudieron ser más. Esa fue la realidad del Barça de Guardiola en su momento más álgido. No había respuesta, ni antídoto, el PepTeam estaba por encima del mismo fútbol.
La 2010-2011 fue la temporada de la consolidación de Messi como falso nueve, formando un triángulo con Xavi e Iniesta que tiranizó el fútbol europeo. Al trío de Balones de Oro se sumaban socios como un Busquets que liberaba la base de la jugada para que los interiores influyeran antes, un Alves que junto a Valdés y Piqué protagonizaba el circuito de salida del balón en corto, o un Pedro que liberado de la responsabilidad de fijarse en banda debido a la proyección de Alves, aparecía con frecuencia entre líneas. Atrás, además, seguramente los dos mejores defensores corriendo hacia su portería, Puyol y Abidal, perfectos para mantener la línea casi en campo rival y dar seguridad al equipo tras pérdida.