Entrenadores

El partido no pintaba mal. El Barça tenía el dominio, el balón y alguna que otra ocasión desperdiciada. Lennon había dispuesto al Celtic en un 4-4-2 en el que la media acumulaba centímetros y trabajo. No había espacio ni para Commons ni Samaras. El griego formaba en punta junto a Hooper. En la media cuatro soldados. Alguno tan técnico como Mulgrew pero soldado al fin y al cabo. Aunque el ataque de los escoceses no tuviera más plan que el dos para dos de los puntas con los centrales, lo cierto es que la transición defensiva del Barça fue mejor que en otros partidos. Cabe recordar que el equipo de Vilanova ha recibido ocasiones ante cualquier equipo sea del nivel que sea, ayer fue distinto. Valdés no vio acercarse al rival hasta el minuto 17 en una falta colgada que supuso el gol en propia portería de Mascherano. En el estado de forma actual del guardameta seguramente no sea el momento de pedírselo, pero de cara a otros escenarios en que la inferioridad en el juego aéreo sea tan extrema, al portero se le necesita mandando muy lejos de la línea de gol. Es el único que puede igualar los casi 190 centímetros que calzaban todos los rematadores.

Si estuviéramos en la década de los 60, seguramente el del Barça sería el grupo de la muerte. Entre el Benfica, el Celtic y los azulgranas, acumulan hasta siete Copas de Europa, y las de sus rivales, todas fueron entre 1961 y  1967. Mucho ha llovido desde entonces y ni Celtic ni Benfica son hoy en día dos grandes del fútbol europeo. Para los escoceses, con la excepción del subcampeonato de la UEFA de la campaña 2002-03, su reino se limita al campeonato doméstico donde se ha repartido, año tras año, el campeonato local con el Rangers. Esta temporada, sin embargo, en la Premier escocesa se ha quedado sin su antihéroe tras la desaparición de los blues. Ante este escenario, la competición europea se presenta como el esperanzador estímulo de una temporada que se prevé sin más alicientes que el de conocer la fecha de la consecución del título de liga. El grupo, sin un segundo bombo inasequible, les permite creer en ello. 

Conocidos los onces, la principal novedad táctica que presentaba el choque fue la decisión de Vilanova de prescindir de uno de los extremos. Hasta la fecha parecía condición incuestionable formar con dos extremos -en la mayoría de casos abiertos y fijos en banda-, tanto es así que Xavi, Cesc e Iniesta todavía no habían coincidido en un once inicial. Ante el Real Madrid de Mourinho, no obstante, Tito decidió juntar a los tres interiores. Sumó a un centrocampista por detrás del balón para fortalecer la transición defensiva, aumentó la posibilidad de generar líneas de pase que garantizasen la continuidad de la posesión y liberó a Cesc para auxiliar a Messi en su duelo con los centrales blancos. 

De igual manera que cuando nos referimos a Cristiano Ronaldo, analizando el clásico, podemos decir que pese a los dos goles que logró Messi, el argentino fue bien defendido por el Real Madrid. Excelentemente o impecablemente defendido sería más preciso. Y aunque suene a provocación tras los dos goles, Tito Vilanova tiene ahí un problema al que debe encontrar solución, no sólo con vistas a futuros enfrentamientos contra los de Mourinho, sino para el día a día. Varios son los rivales que saben como defender a este Messi, pero ninguno tiene a Pepe y Sergio Ramos para hacerlo, y ante eso, de nada sirve que des con la tecla. Encontrar respuesta a esta situación, pues, significará no sólo una ventaja ante su máximo rival, sino una manera de encontrarle un escenario más cómodo a Leo. Quitarle lastre.

Hubo un tiempo en el que se consideraba a Cristiano Ronaldo un jugador de grande ante los pequeños, y pequeño ante los grandes. Hoy ya nadie osaría respaldar tal afirmación. El cuerpo técnico del Barça, no obstante, obviamente jamás se creyó eso. Primero Guardiola y después Vilanova, han preparado sus enfrentamientos ante el siete blanco con planteamientos específicos. En la etapa de Pep Guardiola en el banquillo blanco, fue recurrente la utilización de la doble marca. En ocasiones presentando un doble lateral derecho con Alves en la posición de extremo, otras decantando a Carles Puyol como central al perfil por donde se movía Ronaldo.

Si algo se puede achacar a este inicio del proyecto Vilanova, y la mayoría estaríamos de acuerdo, es el poco aprovechamiento de los extremos. Su rol es secundario y prácticamente se limitan a fijarse en banda para abrir el campo. No se pretende potenciar sus virtudes, pues ninguno de ellos sobresale pegado a la cal, y es sintomático que el extremo que más rendimiento ha dado cumpliendo ese papel, haya sido Tello, el de un nivel menor de cuantos están a la disposición del técnico. Anoche, no obstante, durante la primera mitad, tanto Pedro como Alexis fueron las vías por las que el equipo encontró ventajas que le permitieron irse al descanso en ventaja. A nadie se le escapa que ayer, en el primer tiempo, el Barça pisó más área de lo que viene siendo habitual. Y es que tanto Pedro como Alexis desarrollaron un comportamiento distinto al mostrado hasta ahora.

El mejor Benfica de los últimos años se vio en la temporada 2009-10, en la que los hombres de Jorge Jesús se hicieron con un título de Liga que parecía que ya sólo pertenecía al Porto. Aquel fue un equipo ciertamente estimulante con nombres que hoy figuran en algunas de las plantillas más potentes del planeta. David Luiz y Ramires volaron a Stamford Bridge, y a las islas les siguió el español Javi García para enrolarse en el acaparador Manchester City. La banda izquierda de las águilas, formada por Coentrao y Di María, puso rumbo al Madrid de Mourinho. También han dejado da Luz Saviola, que por aquel entonces formaba pareja atacante con Cardozo, y Witsel, que no ganó esa liga con el Benfica pero que posteriormente se convirtió en una pieza fundamental en el conjunto que entrena Jorge Jesús.

Tito Vilanova lo tiene claro: se le ha presentado una oportunidad única y va a ir a por ella. Situados en la casilla de salida, esta temporada se presentaba durísima para el nuevo técnico. Sustituir a la última gran leyenda del F.C.Barcelona y enfrentarse a la vez, a un poderosísimo rival y al recuerdo de las mejores noches del Pep Team. Pero por suerte para el de Bellcaire el Real Madrid de Mourinho en las 4 primeras jornadas se dejó 8 puntos por el camino. Con este escenario, el clásico de la semana que viene se presenta como una oportunidad única. Ocho puntos son muchos, y más de diez, como sucede en baloncesto, un golpe moral notable. Vilanova tiene al alcance de los dedos conseguir, quizá no un título, pero si crédito, tiempo y tranquilidad, algo importantísimo pues no debemos olvidar que estamos en un primer año de proyecto en un equipo en el que deben cambiar cosas. Antes, no obstante, el equipo se enfrentará a una dura piedra de toque tras el mal sabor de boca de las victorias ante el Spartak y el Granada. El Sevilla de Míchel, invicto hasta la fecha, será la clave que marque la trascendencia del próximo Barça-Madrid.

Temporada 2009-10. Cuartos de Final de la Champions League. Arsenal-Barça: 2-2

Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Maxwell;Xavi, Busquets; Pedro, Messi, Keita, Ibrahimovic.
La temporada 2009-10 seguramente sea la de menos nivel del Barça de Guardiola. La caída física de Henry y Márquez, las continuas lesiones de Andrés Iniesta y la llegada de Zlatan Ibrahimovic fueron las claves para explicar el cambio. Los mayores problemas del equipo: la falta de profundidad sin Eto'o ni Henry y la difícil convivencia -futbolística- de Ibra y Messi. Llegado el verano, Guardiola actuaría decisivamente, pero hasta entonces tocaba competir, en la Liga con un Madrid que obligaría a alcanzar los 99 puntos, y en Champions con el horizonte de una final en el feudo del máximo rival. La final del Bernabéu quedó a un paso.