Oriol Romeu se gana la titularidad
Cuando a finales de septiembre analizamos la situación del canterano azulgrana Oriol Romeu en el Chelsea, nos detuvimos en su debut en la cuarta jornada de Premier en el campo del Sunderland. Por aquel entonces, cuando el proyecto del portugués
Las claves de la victoria
Llegaba el Madrid sintiéndose superior al Barça. Un inicio de temporada arrollador unido a algunas dudas en los azulgranas, provocaron que para los jugadores del Madrid el partido se viese como la oportunidad de demostrar el cambio de tendencia y demostrar que, ahora, el equipo referencia era el blanco. Seguramente Mourinho supiese que no era así, que ante los de Guardiola el Madrid de la posesión se ve obligado a desnaturalizarse. No obstante, ante unos jugadores hasta hace poco acomplejados por el Barça y que ahora se creían superiores, la recuperación del 1-4-3-3 para jugar "a defenderse", seguramente habría sido un mensaje muy desmoralizador para unos jugadores que ahora si sentían que podían aguantar la mirada al equipo de Guardiola. Mourinho, pues, aceptó enfrentarse al Barça de igual a igual. Quizá porque en su rival todo eran incógnitas: esquema, nombres y posiciones. Si acaso una única concesión, la presencia al lado de Xabi Alonso de Lass Diarra, para sumar trabajo defensivo por detrás de Alonso ante la inferioridad numérica en la media que concedía el 1-4-2-3-1 merengue.
La semana del Clásico (V): Las otras armas de Pep
Si bien los enfrentamientos de la pasada temporada obligaron al Madrid a adoptar un "traje" distinto al habitual, al Barça, el duelo contra los de Mourinho, lo llevaron a desnudar las debilidades de un equipo aparentemente perfecto. Así, hemos repasado como las posiciones cercanas de los tres hombres claves en el esquema de Guardiola, permitieron al Madrid encerrar y empujar a ese triángulo fuera de la zona donde resulta decisivo. Trivote para cerrar los espacios por dentro, apoyo de los laterales en la defensa por el interior, y los centrales saliendo a la anticipación hasta zonas alejadas del área. Para seguir creciendo y sobreponerse al planteamiento que en más problemas le ha puesto hasta le fecha, el Barça incorporó en verano a dos nuevas piezas, las cuales deberían tener un fuerte peso en los duelos contra el Real Madrid.
La semana del Clásico (IV): Las otras armas de Mourinho
Hablábamos ayer de la posibilidad de que Mourinho dejara a un lado el 1-4-2-3-1 con el que juega habitualmente su Real Madrid, para reproducir el 1-4-3-3 que le planteó al Barça la pasada temporada, para sumar otro hombre a la defensa interior sobre Xavi, Iniesta y Messi. En aquel entonces, esta novedad vino de la mano de una nueva posición de Pepe en mediocampo, obligándole a renunciar a su mejor central. Para el sábado, además, la baja de Carvalho le obligaría a tirar de Albiol, lo cual supondría una oportunidad para el Barça. Así pues, de repetir el 1-4-3-3, lo esperado e que el técnico portugués busque el rol que la pasada temporada tuvo Pepe en otro jugador.
Con ese objetivo en verano se incorporó a la disciplina blanca Fabio Coentrao, extremo de formación y lateral en los últimos tiempos en el Benfica y la selección nacional, a quien esperamos el sábado como interior izquierdo en un centro del campo de tres hombres. Generoso en el esfuerzo, intenso, ágil rápido e inteligente a nivel táctico, el portugués puede asumir ese rol de hiperactividad en la medular presionando y empujando al triángulo azulgrana lejos de su zona.
La semana del Clásico (III): El dueño del balón
Como vimos en el post de ayer, esta temporada Mourinho ha construido un equipo para mandar desde la posesión. Ya la temporada pasada el conjunto blanco acostumbraba a tener más posesión que sus rivales. Sucede, no obstante, que en sus enfrentamientos contra el F.C.Barcelona, el Madrid se ve obligado a desnaturalizar su juego, ya que cuando juegan los azulgranas, el balón siempre es propiedad de éstos. El rival podrá alargar más o menos sus fases con balón, pero el dominio de la posesión, si los azulgranas rallan a un nivel normal, será del Barça. Eso no quiere decir que forzosamente el Barça deba dominar el partido, pues el rival tiene la oportunidad de imponerse desde el juego sin balón, lo que sucede es que, como en su día hicieron -cada uno a su nivel- Arsenal, Villarreal o Shakhtar , el Madrid no tendrá más remedio que mutar a algo distinto a lo que viene siendo esta temporada. Mismos principios generales, reproducción de algunos de los automatismos básicos en el juego y la mayoría de jugadores habituales, pero una premisa distinta, el balón será del Barça.
La semana del Clásico(II): Las novedades
Repasábamos en el anterior post cómo fueron los duelos entre Barça y Madrid de la pasada temporada, deteniéndonos en los aspectos fundamentales de los planteamientos de ambos técnicos y cómo el movimiento de uno de los entrenadores tuvo la respuesta del otro. Así pues, de cara al partido del sábado, no esperamos reencontrarnos con un escenario idéntico al de entonces, tanto por las novedades que tanto Mourinho como Guardiola puedan introducir específicamente para el clásico, como por las novedades que a lo largo de la temporada han presentado ambos conjuntos con el objetivo de subir el nivel de la pasada temporada.
El Real Madrid, para abandonar los problemas que encontró la pasada temporada ante rivales que le cedían el balón y le obligaban a atacar en posicional, ha introducido una serie de cambios buscando imponerse también es estos escenarios. La principal novedad se concentra en Xabi Alonso, quien al inicio de la jugada baja hasta situarse entre centrales, reproduciendo la salida lavolpiana que tantas veces ha intentado implantar Guardiola en su Barça. Alonso, desde esa posición al inicio de la jugada, es quien, no sólo está comandando el juego del equipo, sino de quien depende la posición en el campo de sus compañeros. Para profundizar en el nuevo rol de Alonso y en cómo éste repercute sobre el comportamiento de sus compañeros, recomendamos el extraordinario trabajo de los compañeros del blog Ecos del Balón.
La semana del Clásico (I): Los precedentes
La temporada pasada nos brindó hasta cinco enfrentamientos entre F.C.Barcelona y Real Madrid. En ésta, los de Guardiola y Mourinho ya se han visto las caras en la Supercopa de España, pero debido a las fechas en las que esta competición se disputa, nos resultará mucho más útil volver la vista atrás hasta la temporada 2010-11.
La primera vez que Pep y Mou se vieron las caras al frente de los dos grandes de la Liga, fue en el 5-0 del Camp Nou. Como evidenció el marcador -y aún más el juego- el Barça fue el absoluto dominador del partido y superó en todo al Madrid. En ese partido, pudimos ver repetida una constante cuando Guardiola se ha enfrentado a Cristiano Ronaldo, como es la doble marca al portugués. Ya sea planteando un doble lateral derecho o -lo más habitual- el apoyo interior de uno de los centrales, Pep siempre ha repetido este planteamiento cuando Ronaldo ha actuado en banda. Formando con la pareja de centrales Piqué-Puyol, siempre ha sido el capitán el encargado de esa doble marca junto al lateral, de manera que el técnico no ha dudado en intercambiar el perfil de los centrales dependiendo de la banda que ocupase Ronaldo, incluso con el partido en marcha.
Circuito desconectado
Como ya sucediera la pasada temporada desde que Esteban Vigo con el Hércules en el Camp Nou derrotara al equipo de Guardiola, los rivales del Barça, este curso, vuelven a emplear la estrategia de regalarle las bandas. El azulgrana no es un equipo de centros desde el costado buscando a un nueve poderoso en el juego aéreo. Salvo Keita, apenas tiene jugadores capaces de imponerse por alto en el interior del área. Además, sus hombres clave se concentran en el carril central desde que Messi centrara su posición para que su influencia sea mayor, por lo que regalando las bandas, los rivales pueden acumular sus esfuerzos en defender el zona central. Seguro que Guardiola tenia eso en mente cuando planificó el fichaje de Alexis Sánchez, pero el chileno vio frenada su adaptación al equipo por la lesión que sufrió ante la Real Sociedad en Anoeta.
A.C.Milan vs. F.C.Barcelona
Tras dos supercopas con el equipo prácticamente en pretemporada, el enfrentamiento contra el Milan del próximo miércoles en el que ambos conjuntos se disputarán la importantísima primera plaza del grupo, será la primera final de la temporada para el F.C.Barcelona. Pese a tener el pase a octavos en el bolsillo, la primera plaza puede resultar decisiva para el futuro del equipo en la competición, pues además de evitar a los, a priori, rivales más peligrosos, permite contar con el factor campo a favor, y eso, hablando del Camp Nou, puede ser un factor determinante a su favor.
El equipo de Guardiola partirá con la ventaja de que un empate ante el Milan le serviría para seguir liderando el grupo y rubricar ese primer puesto en casa ante el Bate Borisov. No obstante, difícilmente veremos adoptar a los azulgarnas un papel distinto al que desarrollan normalmente, es decir, saldrá a mandar y a hacerlo desde el balón. Por eso, y desde la aceptación de que parte en inferioridad, no sería extraño que sobre el papel el Milan repitiese planteamiento respecto al partido de la primera vuelta y esperase al Barça, tratando, eso sí, de desarrollar ese planteamiento de manera más eficaz para no depender de la suerte para sobrevivir, y esperar a entrado el segundo tiempo para asumir mayores riesgos si fuese necesario.
La situación de Fontás
En el anterior post analizamos la situación en el equipo de Thiago Alcántara, uno de los dos futbolistas que esta temporada han ascendido a la primera plantilla procedentes del filial. El otro es Andreu Fontás, un central con un potencial, a priori, notablemente inferior al del hispano-brasileño, pero que además se encuentra con un escenario que le pone muy difícil lograr el objetivo de conseguir un sitio en la plantilla. Fontás es un central zurdo, perfil líbero que destaca más con balón que sin él, mejor en la colocación que en la corrección por físico y que tiene su principal laguna defensiva en lo lento de su giro.
La pasada campaña se erigió como uno de los líderes del excelente Barça Atlétic de Luis Enrique, y demostró ser el futbolista joven más hecho. Su etapa de formación había concluido, y además, el talento que se iba acumulando en la demarcación desde categorías inferiores, aconsejaba dejar paso. Dar un mayor peso a futbolistas como Bartra o Muniesa y abrir la puerta a un Sergi Gómez que ya no podía seguir en el juvenil.
Como añadido, la situación del primer equipo parecía propicia. Las bajas de Márquez, Chygrynskiy y Touré la anterior temporada sólo se habían respondido con la polivalencia del 'Jefecito' Mascherano y la reconversión de un Abidal que debía volver al lateral izquierdo. El grupo de los "titulares" contaba con cuatro centrales competitivo, pero en la plantilla sólo había dos centrales naturales. Parecía el escenario indicado para promocionar a un canterano, con la responsabilidad de las grandes citas recayendo sobre otros compañeros, y una rendija por la cual asomar en los duelos de menor exigencia. Una ausencia de uno de los centrales titulares, le aseguraba, por lo menos, un lugar en el banquillo de suplentes.