Entrenadores

Sin la posibilidad de tomar en cuenta una pretemporada anormal tanto por su organización como por la ausencia de la mayoría de hombres importantes del equipo, podríamos afirmar que el Barça 2010-11 echó a andar hace aproximadamente un mes. No es tiempo suficiente para sacar grandes conclusiones de lo que puede dar de sí el equipo ni, sobre todo, de las garantías de éxito que puede ofrecer, pero sí lo es para empezar a adivinar algunas de las novedades planteadas con respecto a la pasada temporada. Así, junto a la consolidación de la salida desde atrás con el mediocentro entre centrales que ya el curso anterior analizamos en varias ocasiones, en estas dos semanas que nos separan del enfrentamiento contra el Valencia de Unai Emery, nos detendremos en analizar los principales cambios experimentados por el equipo de Guardiola en lo que va de temporada.

Tras el resbalón ante el Hércules, el Atlético de Madrid de Quique Sánchez Flores será la mejor piedra de toque para el equipo de Guardiola. Los partidos en el Calderón, por lo general, acostumbran a resultar bastante desfavorables para el F.C.Barcelona en los últimos tiempos. De hecho, es el único campo de Primera en el que, en Liga, Guardiola siempre ha perdido, y la derrota de la temporada pasada fue la única que sufrió el Barça a lo largo de las 38 jornadas de Liga. Además, el crecimiento sufrido por el Atlético desde la llegada al banquillo de Quique Sánchez Flores es evidente. No solo por una mejora en los resultados que le ha servido para lograr triunfos como la Europa League o la Supercopa de Europa, sino porqué ha conseguido dar sentido a una propuesta futbolística que, desde hace temporadas, no era efectiva. La radiografía del Atlético de Madrid nos habla de un equipo con dificultades para construir desde atrás, pues no tiene los zagueros ni los mediocentros adecuados para ello. En este sentido, incorporaciones como las del uruguayo Godín o, sobretodo, el ex del Depor Filipe Luis, ayudarán al equipo a mejorar en este aspecto, pero para medirse al Barça y su presión adelantada no parecen argumentos suficientes para iniciar los ataques desde su defensa. Por eso, ante los de Guardiola, el conjunto colchonero huirá de cualquier cosa que se asemeje a un ataque estático. Ello supondría riesgo de perder el balón en situación desfavorable, pues el esquema atlético tiende a partir al equipo en dos, limitando así la capacidad de los hombres de Quique de acudir a las coberturas y estar correctamente situados a la hora de recuperar el esférico.

Este fin de semana no sólo ha vuelto la competición a la primera división. En segunda, el filial de Luis Enrique estrenaba categoría en el campo del Celta de Vigo. Lo hizo con victoria, y aunque aún es pronto para aventurarnos a sacar conclusiones extrapolables al resto de temporada, si pueden apuntarse algunos aspectos dignos de mención.

Desde que Guardiola se hiciese cargo del primer equipo, la posición de mediocentro ha sido un motivo constante de debate. En su primera temporada, la posición fue ocupada por el marfileño Touré Yaya, un futbolista absolutamente dominante a nivel físico y con una técnica defensiva espectacular, pero que limitaba al equipo en transición ofensiva. El problema no era una cuestión de técnica -aspecto en el que Touré cumple con nota- sino de lectura del juego, sobre todo en las situaciones en que el equipo construía desde atrás. Es una cuestión que ya se ha analizado en En un momento dado en numerosas ocasiones, por lo que en este post no profundizaremos en ello.

El partido de vuelta venía condicionado por el resultado adverso que los azulgranas cosecharon en el Sánchez Pizjuán, de modo que el 3 a 1 obligaba a un esfuerzo extra en fechas de plena preparación. La poco académica pretemporada del equipo, la incorporación tardía de los mundialistas y la presencia de varios jóvenes futbolistas en competiciones de selecciones en categorías inferiores, marcaron por competo el planteamiento del equipo a la hora de medirse a un rival mucho más rodado y con la vista puesta a la crucial previa de la Champions contra el Sporting de Braga. Sin embargo, el equipo que presentó Guardiola en la ida, no sólo dio la cara, sino que se fue al descanso por delante en el marcador con total merecimiento. Las novedades más reseñables en el once, junto a la presencia en los extremos de Bojan y Maxwell, fueron los cuatro jóvenes del filial.

Termina la temporada futbolística con la selección española como campeona del mundo, y con ella hasta ocho jugadores del F.C.Barcelona, siendo algunos de ellos, piezas absolutamente decisivas en el triunfo de "la roja", y dos más, Reina y Cesc, formados en la Masía. Es la primera vez en la historia que todos los goles del campeón han venido por miembros de un mismo equipo, y también los azulgranas han sido los que han monopolizado las designaciones al mejor del partido. No obstante, los Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro o Villa, no han sido los únicos representantes del F.C.Barcelona en el Mundial de Sudáfrica, de modo que en este post repasaremos individualmente la actuación mundialista de cada uno de los futbolistas azulgranas que han disfrutado de al menos un minuto de juego.

La opción EUMD: Vincent Kompany
Futbolista de 24 años del Manchester City que empezó su carrera profesional en el Anderlecht como central o lateral derecho. Posteriormente, en el Hamburgo, adelantó su posición hasta el mediocentro, e incluso en muchas ocasiones llegó a jugar como mediapunta. Desde 2008 forma parte de la plantilla del Manchester City, donde pelea por un puesto en el once con hombres como Kolo Touré, Lescott, Micah Richards, De Jong, Barry, Vieira, y desde este verano también con Boateng y Yaya. Kompany es un jugador poderosísimo físicamente, inteligente sobre el campo, con buena técnica individual y personalidad suficiente para sobreponerse a situaciones adversas. Es completo en ambas transiciones, tanto en el aspecto colectivo como en el individual, pues su físico y técnica le permiten sumar en un contexto desfavorable. Como central es un hombre capaz de defender en el cuerpo a cuerpo a cualquiera, pero además suma unas buenas condiciones para sacar el balón jugado. Pese a su imponente físico, es un jugador ágil y veloz, por lo que, cuando actúa como lateral, gusta de sumarse al ataque con asiduidad y absorbiendo protagonismo.