Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Jóvenes promesas

Al Barça nunca le han gustado las cesiones. No las ha contemplado como una etapa más del proceso de formación sino como un recurso para sacarse de encima problemas. Si faltan fichas y sobran jugadores, un par de cesiones solventan la ecuación. Parece que este año la cosa va a cambiar. De entrada, una cosa es evidente: al Barça se le acumula el talento en el filial, y la primera plantilla tampoco ofrece mucho espacio.

- Introducción   - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: El central  - Dejan Lovren  - Iñigo Martínez - Vlad Chiriches - 'Marquinhos' - Jeffrey Gouweleeuw   - El fichaje de Neymar, 1a parte - El fichaje de Neymar, 2a parte     - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: Un portero para el Barça - Tim Krul - Marc-André ter Stegen - René

En la semana del Barça-Spartak de Moscú que inaugurará el curso europeo de los azulgranas, los análisis del rival del Barça seguramente hablarán de la verticalidad de Mc Geady, la solvencia del triángulo Pareja-Suchy-Carioca, de lo incisivo de la pareja atacante formada por Ari y Emenike, o de las soluciones que ofrece el español Jurado. Y serán correctos. El protagonista de éste artículo, difícilmente tendrá un papel importante en el partido del miércoles. De hecho, no sería para nada sorprendente que no disputara ni un sólo minuto frente a los de Vilanova. Sin embargo, tarde o temprano, hablar del Spartak de Moscú será hablar de Jano Ananidze. Quizá el momento llegue cuando rusos y catalanes se vuelvan a ver las caras en el Luzhnikí. O quizá debamos esperar a la próxima temporada, o quizá más. Jano nació en el 92, el mes que viene cumplirá los 20. Su carrera se inició en el Dinamo Tiblisi de su Georgia natal, y tras dos años en Ucrania, en 2009 recaló en las categorías inferiores del Spartak de Moscú. Ese mismo año debutó en el primer equipo de la mano del tándem que formaban en el banquillo dos conocidos del fútbol español como Valery Karpin e Igor Lediakhov. Anandize sólo tenía 16 años. Ahora, dirigido por otro ex de la Liga y con el Spartak asomándose al escaparate de la Champions, Europa espera el momento de Ananidze.

Una vez analizados los dos ascensos esperados, los de Martín Montoya y Marc Bartra, hoy nos propondremos hablar de los dos casos más sorprendentes. Dos hombres a los que no se esperaba en el primer equipo la próxima temporada, Jonathan Dos Santos y Marc Muniesa. El primero, porque tras completar su formación y teniendo en cuenta el overbooking de centrocampistas de primer nivel en la primera plantilla, se esperaba que saliese del F.C.Barcelona bien en un traspaso, bien en forma de cesión. El segundo, porque tras el ascenso de Fontàs el pasado verano y de Bartra éste, parecía ser el encargado de comandar la zaga del filial, más teniendo en cuenta el numero de efectivos en defensa del primer equipo y los rumores sobre posibles fichajes.

La decisión de ascender hasta cinco canteranos de golpe al primer equipo tiene un componente que va más allá de la evaluación individual. Se trata también de una decisión de vestuario, de renovar desde dentro. De inyectar ilusión y entusiasmo al grupo, ante los nuevos retos que se le presentan. Se busca influir en las dinámicas para que desde lo individual se influya sobre lo colectivo. Estos aspectos los analizamos más detenidamente en el primer post dedicado a la planificación de la próxima temporada, por lo que hoy, podremos detenernos en ese aspecto secundario aunque no por eso menos reseñable: la vertiente individual de la decisión. El papel de cada nuevo canterano en el primer equipo, sus características, las nuevas alternativas que permite al entrenador y el rol que se debe esperar de él en el grupo. De Isaac Cuenca ya hablamos en Octubre, hoy es el turno de Montoya y Bartra.

El equipo ha iniciado la reconversión. Cada temporada Pep Guardiola ha introducido novedades, alicientes y retos en un grupo que enseguida alcanzó el éxito más rotundo. Los cambios en la figura del nueve, la articulación de la salida desde atrás, el perfeccionamiento en el perfil del mediocentro, la evolución de los extremos, la propuesta de varios dibujos tácticos…los ejemplos son numerosos. Aunque algunos más exitosos que otros, todos han servido para estirar la idea. Eso si, esa idea era la misma, la que definían dos hombres: Leo Messi y Xavi Hernández. Uno, el origen de todo, y el otro, el cerebro que ordenaba ese todo. Esta temporada, no obstante, el equipo ha empezado a transitar hacia otra cosa. Ha iniciado la transición a un nuevo proyecto sin finiquitar el actual. Ha empezado a pensar en el Barça post-Xavi, aun con Xavi en el equipo. Xavi ya tiene 32 y arrastra unos problemas físicos en el sóleo que le dificultan la puesta a punto. El equipo debe empezar a pensar en cuando el egarense no esté –o esté desde un rol menos decisivo- y para hacerlo tiene dos vías, una difícil y otra imposible. El camino imposible es el de transformar a otro futbolista en Xavi, darle las mismas atribuciones y esperar de él lo mismo que del 6 azulgrana. La difícil es trasladar la personalidad futbolística del equipo –que no el estilo- hacia un escenario en el que no estará Xavi. Es decir, iniciar un nuevo proyecto desde el actual.