El futuro de Afellay y la esperanza del 3-4-3
Llegó como una oportunidad de mercado. A falta de pocos meses para que finalizara su contrato con el PSV Eindhoven, el conjunto holandés aceptó un traspaso muy a la baja que dio con Afellay en el equipo de Guardiola. Formado en el estilo de juego holandés de juego de posición y toque, Ibrahim no pudo evitar unos inicios dificiles en los que adaptarse a su nuevo equipo. Afellay no es tampoco el futbolista holandés por antonomasia, y además, en el Barça de Messi el balón vuela. Desvorado por la velocidad de la circulación del equipo en la media, Afellay encontró acomodo en la banda como falso extremo. No sólo eso, sinó que, en una posición que sólo contaba para la rotación con Bojan y Jeffren, se hizo con el rol de primera alternativa. De hecho, de segunda, pues el movimiento más habitual era la entrada de Keita en la media para adelantar a Iniesta. En esa primera media temporada de aclimatación, su momento le llegó en el Bernabéu, cuando en la ida de las semifinales de la Champions League, entró en el minuto 71 sustituyendo a Pedro. Iniesta estaba lesionado y Keita en el once titular: era su momento.
A lo largo del partido ambos equipos precian firmar el empate a nada. Llegar al Camp Nou con absolutamente todo por decidir. Al Barça le agradaba la idea de que todo se decidiera en su feudo, y Mourinho sabia que era más fácil vencer al Barça de Guardiola a un partido que a dos. Nadie se salió del plan a excepción del genio y de un Afellay que se lanzó a por su momento. Recibió en banda derecha delante de Marcelo y aprovechó el resbalón del brasileño para encarar y poner el centro al primer palo para que Messi batiera a Casillas. Fue su momento y éste se vio recompensado con su entrada en la final de Wembley que mandaría a Bojan rumbo a la Roma.
El espacio de Seydou Keita
Artículo publicado en elbv.net
Jordi Alba y sus socios
El verano de 1993 Romario se incorporaba Barça de Johan Cruyff. El Dream Team empezaba a cambiar. Por la limitación de tres extranjeros en el once, Laudrup perdía peso, y cada vez más la defensa de tres se tornaba de cuatro con la entrada de Nadal en un rol de "medio-central". La superioridad en la media era innegociable, así que el damnificado era uno de los atacantes. El 3-4-3 mutando hacia el 4-4-2. La banda derecha en ataque era para las llegadas desde atrás de Ferrer o Amor y la movilidad de Hristo, mientras que en la izquierdo la protagonista era la permuta de posiciones. Las posiciones de partida en ese perfil, situaban a Stoichkov decantado hacia la cal, Txiki como interior y el jóven Sergi Barjuán como lateral. Con el balón en juego, el búlgaro trazaba la diagonal hasta el interior del área -una zona que antaño le liberaba Laudrup y que ahora compartía con Romario-, Txiki se abría para ocupar esa banda ahora desocupada, y el velocísimo Sergi aparecía lanzado desde atrás proyectándose en ataque.
Todo eso lo veía Ronald Koeman que desde atrás era el comandante de ese equipo. Cuando el holandés llegó como técnico a Valencia, puso en practica algo parecido a lo propuesto por Johan más de diez años atrás, aunque a hora, en base al contraataque. Cuando el equipo defendiera, Villa quedaría abierto en banda izquierda, Silva se descolgaría casi como delantero centro, y Juan Mata se incrustaría en la media haciendo de interior. Tras la recuperación, Silva se acercaba a la media para contactar con el balón, Villa trazaba la diagonal hacia dentro a zona de remate y Mata aparecía en esa banda liberada por 'el Guaje'. A Koeman sólo le faltó "su Sergi". Era Jordi Alba, pero su momento aun tendría que esperar.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 8- El rival no importa
Temporada 2010-11. Jornada 16. Espanyol-Barça: 1-5
Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.
El español hizo un partido casi perfecto...y se llevó cinco que pudieron ser más. Esa fue la realidad del Barça de Guardiola en su momento más álgido. No había respuesta, ni antídoto, el PepTeam estaba por encima del mismo fútbol.
La 2010-2011 fue la temporada de la consolidación de Messi como falso nueve, formando un triángulo con Xavi e Iniesta que tiranizó el fútbol europeo. Al trío de Balones de Oro se sumaban socios como un Busquets que liberaba la base de la jugada para que los interiores influyeran antes, un Alves que junto a Valdés y Piqué protagonizaba el circuito de salida del balón en corto, o un Pedro que liberado de la responsabilidad de fijarse en banda debido a la proyección de Alves, aparecía con frecuencia entre líneas. Atrás, además, seguramente los dos mejores defensores corriendo hacia su portería, Puyol y Abidal, perfectos para mantener la línea casi en campo rival y dar seguridad al equipo tras pérdida.
Final perfecto/a
La temporada, a nivel de clubs, termina. Y lo hace con una Final de Copa tremendamente atractiva. Finaliza el Barça de Pep Guardiola ante un Athletic de Bilbao que busca rubricar con un título una temporada histórica. Ambos conjuntos dejan atrás un período de éxitos, con la esperanza de reescribirlos la próxima temporada, pero ante el enigma del futuro. Además, el último partido de Guardiola será ante el maestro Bielsa.
El escenario emocional, pues, será complejo. En este aspecto, para ambos equipos el título significa mucho. No obstante, ambos vienen de sendos golpes anímicos en Europa. La eliminación ante el Chelsea para el Barça, y la final de la Europa League para el Athletic. Antes del pitido inicial la ilusión será la gasolina tanto para culés como para los leones, sin embargo el equilibrio emocional del choque parece frágil. Veremos como responden los equipos al primer golpe.
Por eso, seguramente los dos técnicos desaten a sus equipos. Sólo habrá un objetivo, atacar, y el camino será no reservarse nada. Vaciarse de fútbol, exponerlo todo, concéderselo todo al juego. De Bielsa lo sabemos, de Pep lo suponemos. El Athletic saldrá a atacar con todo y el Barça responderá con la misma moneda. Puede ser la final y el final soñados.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 9- El ideal del 3-4-3
Temporada 2011-12. Jornada 6. Barça-Atlético de Madrid: 5-0
Valdés; Alves,Mascherano,Abidal; Busquets, Xavi, Thiago, Cesc; Pedro, Messi y Villa.
Cada temporada, Guardiola ha tenido preparada una sorpresa en forma de innovación táctica, y esta fue el 1-3-4-3. Ya en el primer partido de Liga, ante el Villarreal, Pep asombró con una alineación con un sólo defensor: Abidal. Debido a los procesos de recuperación de Piqué y Puyol, junto a Abidal formaron Mascherano y Busquets completando una línea de tres inédita. El inicio de Liga de Guardiola fue toda una declaración de intenciones. El 1-3-4-3 se repitió en semanas posteriores pero la cima en su aplicación llegó en la jornada 6, cuando el Atlético de Madrid de Manzano visitaba el Camp Nou.
En verano, los colchoneros habían perdido al Kun Agüero pero a cambio llegaron Diego Ribas, Arda Turan o Falcao. También estrenaban técnico, un Gregorio Manzano que en su regreso al Calderón apostó por un esquema 4-3-3 en el que reforzaba la media con el trivote Gabi-Mario Suárea-Tiago. Por delante, junto a Falcao, dos de entre Reyes, Diego o Arda Turan, partiendo de la banda pero buscando siempre el carril central. La amplitud era misión de los laterales, pero en el Camp Nou, éstos fueron ocupados por Perea y Antonio López. Ante el Barça, pues, el Atlético atacaría por dentro y ahí, la defensa de tres, permitía a Guardiola sumar otro hombre en la media.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 10- La Liga de los 99 puntos
Temporada 2009-10. Jornada 35. Villarreal-Barça: 1-4
Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Maxwell; Busquets, Xavi, Keita; Pedro, Messi y Bojan.
La segunda temporada de Guardiola arrancó con un nombre propio, Zlatan Ibrahimovic. El sueco había llegado para sustituir a Eto'o, en un movimiento con el que Pep buscó un delantero más afín a plan. Criado en el Dream Team que tenía a Bakero como pivote de espaldas a portería, y fascinado por el Ajax de Van Gaal y los Litmanen, Kanu o Kluivert, no es difícil entender la decisión de Guardiola. Pasaron las semanas, y si bien Zlatan sumaba en ese juego de espaldas a portería que perseguía el técnico con su contratación, su juego penalizaba al equipo en otras áreas. El principal déficit del Barça con Ibrahimovic en el once, era la falta total de profundidad. Con Eto'o en el Inter y Henry desaparecido tras la final de Roma, Guardiola tuvo que buscar alternativas.
Primero fue el descubrimiento de Pedro y más tarde la adopción del 4-2-3-1 como esquema de partida, con Xavi y Busquets en la base, Messi con libertad por detrás de Ibrahimovic, Pedro en banda derecha e Iniesta en la izquierda con Keita y Maxwell como alternativas a las constantes lesiones del manchego. Esto duró hasta la eliminación ante el Inter de Milán. Tras el partido ante los italianos, el Barça visitaba al Villarreal, a falta de cuatro jornadas para terminar la Liga, con la obligación de ganar los tres puntos ante la regularidad del Madrid de Pellegrini. Zlatan saltó del once y el equipo recuperó el 1-4-3-3. Bojan, hasta entonces prácticamente relegado a los partidos de Copa, se hizo con la plaza del sueco, y en ese final de Liga, seguramente firmó sus mejores partidos con la camiseta azulgrana.
Turno para el campeón
El Barça afronta la última etapa de la semana más decisiva de la temporada. La semifinal de Champions ante el Chelsea antes y después del partido que decidía la Liga, y por el momento, un saldo muy negativo. Los de Guardiola fueron superiores al equipo inglés e inferiores a los de Mourinho. Pudieron ganar ambos partidos, pero perdieron los dos. Adiós a la Liga y la necesidad de dar la vuelta al 1-0 de Stamford Bridge. El Barça sigue siendo el favorito. Tiene mejor equipo, fue superior en la ida y el escenario será el Camp Nou. Eso sí, cargará a sus espaldas con los dos últimos resultados negativos.
De cara al partido ante el Chelsea, la mejor noticia para el Barça sería que tras ver el partido del sábado, Di Matteo crea que puede emular al Madrid. Los londinenses no tienen ni equipo ni jugadores para hacerlo. Teniendo en cuenta el resultado de la ida, la tentación podría ser esa, volver a parapetarse delante de la portería de Cech y que Drogba pelee contra los centrales culés tras recuperación. Pero lo cierto es que repitiendo planteamiento el Chelsea estará al borde del precipicio. De entrada, porque Messi vivirá infinitamente más cómodo con la pareja Cahill-Terry que con la del Madrid.
Tras las pruebas del clásico, lo normal es que Guardiola vuelva a un equipo con menos sorpresas. La batalla final la jugarán las vacas sagradas. Es posible que vuelva Piqué pese al extraordinario partido de Puyol en la ida que volvería al lateral, pero con Gerard se añade salida desde atrás y la posibilidad de esas condiciones que tanto bien hacen anímicamente tanto al equipo como a la grada. Sumar centímetros siempre que se pueda, además, será un detalle a tener en cuenta ya que es posible que las opciones del Chelsea se reduzcan a las jugadas de estrategia. Torres es el hombre para Di Matteo, pero no lo esperamos de inicio.
Barça-Madrid: Match Ball
Los dos equipos llegan después de sendas derrotas en la ida de las semifinales de Champions League. Pese a ello, sus opciones de superar la eliminatoria, siguen intactas. En medio de la batalla por alcanzar la gran final de Münich, un gran clásico que puede resultar decisivo para la resolución de la Liga. Lo será si el Barça no consigue la victoria, pues tanto el empate como la victoria madridista, a priori, sentenciarían el campeonato.
Mourinho, pues, a la hora de plantear el partido, contará con el colchón del empate. No obstante, su principal baza serán los últimos partidos del Barça ante Levante y Chelsea. En ambos, el rival ha entregado a los azulgranas el discurso y Xavi no ha logrado imponerse desde él. Hasta ahora, darle al Barça “su partido” implicaba ser aplastado, pero las dos últimas veces que se ha visto en ese escenario, no ha sido así. El gran problema de Mourinho cuando se ha enfrentado al Barça de Guardiola ha sido que debía escoger entre discutirle el discurso al Barça o en defender a Messi. El portugués lo ha probado todo, y en la gran mayoría de casos ha perdido. No hay elección buena. O te enfrentas al mejor equipo de la historia o te expones al mejor jugador de la historia. No obstante, Levante y Chelsea sobrevivieron al Barça.
Sin duda es una decisión difícil de tomar, por el mensaje que se lanza a la plantilla después de las bunas sensaciones que ofreció el Madrid en el Camp Nou en la Copa del Rey, pero Mourinho puede optar por ese camino. No mandar la presión arriba para evitar generar espacios para Messi, y cerrar atrás confiando que Xavi siga sin encontrar su punto. No defender la salida, sino la recepción en zona de mediocentros. No discutir el discurso sino defenderlo. Dejar que el Barça sea el Barça porque desde ahí no se ha impuesto últimamente, pero evitar a Messi.
La decisión del nueve
Ayer analizábamos el posible planteamiento de Guardiola para medirse al Chelsea, y las opciones de respuesta de Roberto Di Matteo. La defensa a Messi, el papel de Ramires, la posibilidad del trivote, la elección entre Obi Mikel o Essien, la posición de Mata... Sin embargo, no nos ocupamos de una demarcación en el planteamiento blue, la de nueve, sobre la que hablaremos hoy. Fernando Torres o Drogba. Una decisión que definirá la transición ofensiva del conjunto londinense y la respuesta del sistema defensivo azulgrana.
Didier y Fernando son diferentes, aunque con ambos el Chelsea utilizará el contraataque como vía para llevar el peligro a la portería de Víctor Valdés. Con el marfileño el camino será el juego directo buscando que el punta baje el esférico y dominar la segunda jugada. Para conseguirlo, Di Matteo buscará situar a muchos hombres cerca del posible rechace. Lampard, Meireles, Ramires y Mata para ganar el balón dividido y pisar área llegando desde atrás. Si el elegido es Fernando, el objetivo será también activar a la segunda línea, pero el camino será distinto. Los desmarques dentro-fuera del español a la espalda de los laterales azulgranas que obliguen a abrirse a los centrales, en un planteamiento similar al de Mourinho en la final de Copa de la pasada temporada con Cristiano Ronaldo ejerciendo de nueve. Abrir el espacio interior para que los jugadores de segunda línea, lanzados, castiguen a un Busquets en inferioridad.