Análisis táctico

Ni Barça ni Madrid están listos, todavía, para una noche de la máxima exigencia. Algo normal si estamos a 24 de agosto. El equipo de Tito, eso sí, llegaba un punto -o dos- por encima del Madrid en puesta a punto lo que se tradujo en superioridad culé durante los primeros 45 minutos. El Madrid, que llegaba peor físicamente, sin Pepe se vio obligado a situar su línea defensiva más retrasada, por lo que, para no regalar espacios entre líneas a Messi e Iniesta, juntó todas sus líneas más cerca de Casillas de lo habitual. No fueron pocos los minutos en que los blancos situaban a sus once futbolistas en campo propio.

Hay dos circunstancias en las que visualizar el próximo partido se convierte en especialmente difícil para un entrenador: el inicio de temporada y cuando el rival estrena técnico. Por esto, tanto en el planteamiento de Mourinho como en el de Vilanova, pesará más lo propio que lo ajeno, sin dejar de lado, eso si, el pasado reciente de los duelos Barça-Madrid. Aún más complicado lo tiene el analista externo. Mourinho desconoce los planes de Tito pero sí sabe que quiere de su Madrid. Lo mismo ocurre con Vilanova. Nosotros, sin embargo, lo desconocemos prácticamente todo.

Arranca el proyecto de Tito Vilanova y la puesta de largo será en el estreno liguero, antes de que la semana que viene se dispute la ida de la Supercopa. Como es evidente, poco se puede decir de un equipo que estrena técnico cuando aún no ha disputada ni un solo partido oficial. Si además, como es el caso, falta algún fichaje y el grueso del equipo ha realizado una pretemporada distinta debido a los compromisos con la selección, la empresa toma tintes de osadía. Sin embargo, si podemos aventurarnos a adelantar algunos de los rasgos de la nave de Vilanova, que si bien deberán ponerse en cuarentena y confirmarse con el devenir de la competición, si pueden servirnos como pistas para afrontar el estreno liguero.

La primera temporada de Alexis Sánchez en el Barça no fue mala, pero del chileno, uno de los atacantes más prometedores del panorama, se espera más. Aterrizó en el cuarto año del proyecto Guardiola y resulta más difícil llegar a un equipo ganador que a uno por hacer. En el primer caso, los mecanismos ya están construidos y las dinámicas colectivas consolidadas, por lo que introducir una nueva pieza resulta más problemático. Cuando un proyecto se inicia, todo está por hacer, de modo que jugador y equipo crecen de la mano. Esto es lo que parece que está sucediendo esta temporada con Tito Vilanova.

Hablamos de Keita y cómo paulatinamente se fue quedando sin espacio en la plantilla del F.C.Barcelona. También Afellay tras las apariciones de los canteranos Tello y Cuenca parece haberse visto relegado de su rol de cuarto hombre en la rotación de los extremos. Para la temporada que ahora empieza, hasta 5 canteranos ascenderán procedentes del filial: Montoya, Bartra, Muniesa, Dos Santos e Isaac Cuenca. En la configuración de la plantilla azulgrana en que se distingue entre un grupo de titulares –entre 14 y 16 jugadores- y un grupo de futbolistas que complementan al primer grupo, el lugar de los canteranos es el segundo grupo, donde compiten con los jugadores del primer equipo que ya desarrollan este papel. Keita ha sido la primera víctima de esta situación. Relegado por Cesc, y Alexis al grupo de complementos y  empujado por Thiago y Dos Santos fuera de la plantilla. Afellay puede ser la segunda. Villa, Alexis, Pedro e incluso Cesc o Iniesta forman el grupo de titulares con opciones de acompañar a Messi. El lugar de Ibi queda reducido al grupo de complementos, donde Tello y  Cuenca pueden provocar que el holandés sufra la misma suerte que Seydou.  Quien parece haberse “salvado” de la quema es Adriano, pues parece que el que se quedará sin sitio en la plantilla en esta ocasión será el canterano. Barça y Ajax parece que negocian la salida de Muniesa bien en forma de cesión, bien como un traspaso con opción de recompra. Sin embargo, la situación da pie al análisis sobre la composición de la plantilla o las decisiones de la secretaría técnica.

El verano de 1993 Romario se incorporaba Barça de Johan Cruyff. El Dream Team empezaba a cambiar. Por la limitación de tres extranjeros en el once, Laudrup perdía peso, y cada vez más la defensa de tres se tornaba de cuatro con la entrada de Nadal en un rol de "medio-central". La superioridad en la media era innegociable, así que el damnificado era uno de los atacantes. El 3-4-3 mutando hacia el 4-4-2. La banda derecha en ataque era para las llegadas desde atrás de Ferrer o Amor y la movilidad de Hristo, mientras que en la izquierdo la protagonista era la permuta de posiciones. Las posiciones de partida en ese perfil, situaban a Stoichkov decantado hacia la cal, Txiki como interior y el jóven Sergi Barjuán como lateral. Con el balón en juego, el búlgaro trazaba la diagonal hasta el interior del área -una zona que antaño le liberaba Laudrup y que ahora compartía con Romario-, Txiki se abría para ocupar esa banda ahora desocupada, y el velocísimo Sergi aparecía lanzado desde atrás proyectándose en ataque. Todo eso lo veía Ronald Koeman que desde atrás era el comandante de ese equipo. Cuando el holandés llegó como técnico a Valencia, puso en practica algo parecido a lo propuesto por Johan más de diez años atrás, aunque a hora, en base al contraataque. Cuando el equipo defendiera, Villa quedaría abierto en banda izquierda, Silva se descolgaría casi como delantero centro, y Juan Mata se incrustaría en la media haciendo de interior. Tras la recuperación, Silva se acercaba a la media para contactar con el balón, Villa trazaba la diagonal hacia dentro a zona de remate y Mata aparecía en esa banda liberada por 'el Guaje'. A Koeman sólo le faltó "su Sergi". Era Jordi Alba, pero su momento aun tendría que esperar. 

Temporada 2011-12. Final del Mundial de Clubs. Barça-Santos: 4-0

Valdés; Puyol, Piqué, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc; Alves, Messi, Thiago.
El balón lo ordena todo. Es ya mítica la sentencia de Cesar Luis Menotti interrogado por el dibujo táctico que iba a presentar su equipo. En el fútbol, la disposición de las piezas sobre la pizarra responden a una ficción construida para facilitar la explicación. Sobre el césped, no obstante, no hay defensas, medios ni delanteros, ni laterales, interiores, mediocentros…. O no debería haberlos. El jugador debe obeceder a la lógica del juego. Cada situación del juego requiere un determinado comportamiento de cada uno de los 22 futbolistas. Si el extremo recibe parado y el rival le presenta un dos contra uno, nada  ni nadie dicta que deba recibir el apoyo por dentro del interior y ser doblado por fuera por el lateral. No importa si quien dobla atrayendo la atención del segundo defensor es el lateral, el extremo o el mediocentro. Para cada situación, el futbol requerirá papeles, no actores.

Temporada 2010-11. Jornada 16. Espanyol-Barça: 1-5

Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.
El español hizo un partido casi perfecto...y se llevó cinco que pudieron ser más. Esa fue la realidad del Barça de Guardiola en su momento más álgido. No había respuesta, ni antídoto, el PepTeam estaba por encima del mismo fútbol. La 2010-2011 fue la temporada de la consolidación de Messi como falso nueve, formando un triángulo con Xavi e Iniesta que tiranizó el fútbol europeo. Al trío de Balones de Oro se sumaban socios como un Busquets que liberaba la base de la jugada para que los interiores influyeran antes, un Alves que junto a Valdés y Piqué protagonizaba el circuito de salida del balón en corto, o un Pedro que liberado de la responsabilidad de fijarse en banda debido a la proyección de Alves, aparecía con frecuencia entre líneas. Atrás, además, seguramente los dos mejores defensores corriendo hacia su portería, Puyol y Abidal, perfectos para mantener la línea casi en campo rival y dar seguridad al equipo tras pérdida.

La temporada, a nivel de clubs, termina. Y lo hace con una Final de Copa tremendamente atractiva. Finaliza el Barça de Pep Guardiola ante un Athletic de Bilbao que busca rubricar con un título una temporada histórica. Ambos conjuntos dejan atrás un período de éxitos, con la esperanza de reescribirlos la próxima temporada, pero ante el enigma del futuro. Además, el último partido de Guardiola será ante el maestro Bielsa. El escenario emocional, pues, será complejo. En este aspecto, para ambos equipos el título significa mucho. No obstante, ambos vienen de sendos golpes anímicos en Europa. La eliminación ante el Chelsea para el Barça, y la final de la Europa League para el Athletic. Antes del pitido inicial la ilusión será la gasolina tanto para culés como para los leones, sin embargo el equilibrio emocional del choque parece frágil. Veremos como responden los equipos al primer golpe. Por eso, seguramente los dos técnicos desaten a sus equipos. Sólo habrá un objetivo, atacar, y el camino será no reservarse nada. Vaciarse de fútbol, exponerlo todo, concéderselo todo al juego. De Bielsa lo sabemos, de Pep lo suponemos. El Athletic saldrá a atacar con todo y el Barça responderá con la misma moneda. Puede ser la final y el final soñados.