El detalle Post-Partido: Cada oveja con su pareja
Sin Iniesta lesionado y con Xavi partiendo desde el banquillo descansando tras varios partidos seguidos en sus tobillos, Vilanova optó por situar a Cesc y Thiago en los interiores. Una pareja interesante y estimulante que sin embargo naufragó. La prévia estuvo focalizada en el centro de la defensa. En Bartra y Song. Pero con el balón en marcha, la clave estuvo en la media; en los interiores, el perfil que cada uno ocupaba y en la pareja que ahí encontraban. Y si clave fueron los interiores titulares para explicar el partido, igualmente clave fue el interior que entró desde el banquillo, Xavi, y la pareja que le acompañó. Este post, pues, servirá para hablar de los tres binomios interior-extremo que pudimos ver en el césped del Camp Nou ante el Granada, y permitirá cuestionarnos, analizar y quizá anticiparnos a futuros movimientos.
Detrás del mediocentro
Detrás del mediocentro, los centrales del Barça en este inicio de temporada están sufriendo. De hecho no es nuevo, pues gran parte de la temporada pasada, los problemas en transición defensiva fueron notorios. Es el problema de querer comparar insistentemente al Barça de Vilanova con el de Guardiola y no tener en cuenta los diferentes momentos que forzosamente existieron en un ciclo tan largo como el de Santpedor. Partiendo de que no es algo nuevo, los inicios del proyecto Vilanova sirven para constatar que el equipo sufre demasiado en fase defensiva. Por simplista que sea, sólo hay que ir a la estadística de tarjetas vistas por los centrales para comprobar que el panorama para la zaga no está siendo para nada cómodo. La presencia de dos laterales ofensivos, los problemas a la hora de sacar el balón ante una presión adelantada, el progresivo declive de Xavi y por lo tanto de la defensa con balón...el escenario para los centrales ha cambiado.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 9- El ideal del 3-4-3
Temporada 2011-12. Jornada 6. Barça-Atlético de Madrid: 5-0
Valdés; Alves,Mascherano,Abidal; Busquets, Xavi, Thiago, Cesc; Pedro, Messi y Villa.
Cada temporada, Guardiola ha tenido preparada una sorpresa en forma de innovación táctica, y esta fue el 1-3-4-3. Ya en el primer partido de Liga, ante el Villarreal, Pep asombró con una alineación con un sólo defensor: Abidal. Debido a los procesos de recuperación de Piqué y Puyol, junto a Abidal formaron Mascherano y Busquets completando una línea de tres inédita. El inicio de Liga de Guardiola fue toda una declaración de intenciones. El 1-3-4-3 se repitió en semanas posteriores pero la cima en su aplicación llegó en la jornada 6, cuando el Atlético de Madrid de Manzano visitaba el Camp Nou.
En verano, los colchoneros habían perdido al Kun Agüero pero a cambio llegaron Diego Ribas, Arda Turan o Falcao. También estrenaban técnico, un Gregorio Manzano que en su regreso al Calderón apostó por un esquema 4-3-3 en el que reforzaba la media con el trivote Gabi-Mario Suárea-Tiago. Por delante, junto a Falcao, dos de entre Reyes, Diego o Arda Turan, partiendo de la banda pero buscando siempre el carril central. La amplitud era misión de los laterales, pero en el Camp Nou, éstos fueron ocupados por Perea y Antonio López. Ante el Barça, pues, el Atlético atacaría por dentro y ahí, la defensa de tres, permitía a Guardiola sumar otro hombre en la media.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 10- La Liga de los 99 puntos
Temporada 2009-10. Jornada 35. Villarreal-Barça: 1-4
Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Maxwell; Busquets, Xavi, Keita; Pedro, Messi y Bojan.
La segunda temporada de Guardiola arrancó con un nombre propio, Zlatan Ibrahimovic. El sueco había llegado para sustituir a Eto'o, en un movimiento con el que Pep buscó un delantero más afín a plan. Criado en el Dream Team que tenía a Bakero como pivote de espaldas a portería, y fascinado por el Ajax de Van Gaal y los Litmanen, Kanu o Kluivert, no es difícil entender la decisión de Guardiola. Pasaron las semanas, y si bien Zlatan sumaba en ese juego de espaldas a portería que perseguía el técnico con su contratación, su juego penalizaba al equipo en otras áreas. El principal déficit del Barça con Ibrahimovic en el once, era la falta total de profundidad. Con Eto'o en el Inter y Henry desaparecido tras la final de Roma, Guardiola tuvo que buscar alternativas.
Primero fue el descubrimiento de Pedro y más tarde la adopción del 4-2-3-1 como esquema de partida, con Xavi y Busquets en la base, Messi con libertad por detrás de Ibrahimovic, Pedro en banda derecha e Iniesta en la izquierda con Keita y Maxwell como alternativas a las constantes lesiones del manchego. Esto duró hasta la eliminación ante el Inter de Milán. Tras el partido ante los italianos, el Barça visitaba al Villarreal, a falta de cuatro jornadas para terminar la Liga, con la obligación de ganar los tres puntos ante la regularidad del Madrid de Pellegrini. Zlatan saltó del once y el equipo recuperó el 1-4-3-3. Bojan, hasta entonces prácticamente relegado a los partidos de Copa, se hizo con la plaza del sueco, y en ese final de Liga, seguramente firmó sus mejores partidos con la camiseta azulgrana.
Servirse del caos
La eliminatoria ante el Milan, se ha parecido mucho a los dos partidos que enfrentaron al Barça con los italianos en la fase de grupo. Un primer partido -entonces en el Camp Nou, ahora en San Siro- de dominio azulgrana no reflejado en el marcador, y un segundo partido marcado por la elección de Guardiola: enloquecer el choque. Pese a que en la ida el Barça fue dueño del partido, el Milan sobrevivió. Los italianos se parapetaron delante de su área, renunciaron prácticamente a la transición ofensiva y construyeron el muro en el que una y otra vez golpeaba el ataque azulgrana. El Barça fue mejor, pero el resultado igualó a ambos conjuntos. Y no fue un caso aislado en los enfrentamientos Barça-Milan. El peligro estaba ahí: con el cero a cero de la ida no era descabellado imaginar otro partido igual, con el Barça golpeando y el Milan aguantando en pié milagrosamente. Un detalle, y por el valor doble de los goles fuera de casa, el Barça fuera de las semifinales. Guardiola, pues, buscó el cambio. Enrareció el partido. Lo rompió.
Barça 2012-13 (I): Transitar sin desplazarse
El equipo ha iniciado la reconversión. Cada temporada Pep Guardiola ha introducido novedades, alicientes y retos en un grupo que enseguida alcanzó el éxito más rotundo. Los cambios en la figura del nueve, la articulación de la salida desde atrás, el perfeccionamiento en el perfil del mediocentro, la evolución de los extremos, la propuesta de varios dibujos tácticos…los ejemplos son numerosos. Aunque algunos más exitosos que otros, todos han servido para estirar la idea. Eso si, esa idea era la misma, la que definían dos hombres: Leo Messi y Xavi Hernández. Uno, el origen de todo, y el otro, el cerebro que ordenaba ese todo.
Esta temporada, no obstante, el equipo ha empezado a transitar hacia otra cosa. Ha iniciado la transición a un nuevo proyecto sin finiquitar el actual. Ha empezado a pensar en el Barça post-Xavi, aun con Xavi en el equipo. Xavi ya tiene 32 y arrastra unos problemas físicos en el sóleo que le dificultan la puesta a punto. El equipo debe empezar a pensar en cuando el egarense no esté –o esté desde un rol menos decisivo- y para hacerlo tiene dos vías, una difícil y otra imposible. El camino imposible es el de transformar a otro futbolista en Xavi, darle las mismas atribuciones y esperar de él lo mismo que del 6 azulgrana. La difícil es trasladar la personalidad futbolística del equipo –que no el estilo- hacia un escenario en el que no estará Xavi. Es decir, iniciar un nuevo proyecto desde el actual.
F.C.Barcelona vs. Valencia F.C.
El equipo de Guardiola afronta con ventaja el partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey gracias al empate a uno cosechado la semana pasada en Mestalla. El empate con goles evita que el Valencia pueda salir a aguantar el resultado, lo que unido a la enorme importancia del factor Camp Nou, deja al Barça como gran favorito para lograr el pase a la final. No obstante, el Valencia y Unai Emery ya han demostrado en otras ocasiones ser perfectamente capaces de ponerle las cosas muy difíciles al Barça. De entrada, hay algo a lo que Guardiola no ha sabido dar respuesta hasta ahora, la banda izquierda che formada por la pareja Jordi Alba-Mathieu. Alternándose ambos en las posiciones de lateral y volante, vienen siendo el principal quebradero de cabeza del Barça cuando se mide al Valencia, un quebradero, por otro lado, inesperado y que por lo tanto libera a futbolistas que a priori deberían pesar más en el choque como Banega, Jonas o Soldado.
Sobre crítica:
Cuando llegan los malos resultados la crítica no se hace esperar. Si además hablamos de un equipo como el Barça de Guardiola en el que el entorno resta títulos no alcanzados en lugar de sumar los logros, es fácil perder la perspectiva. Aceptemos que para el F.C.Barcelona la Liga se ha puesto muy difícil. Siete puntos, por mucho que la segunda vuelta guarde un Barça-Madrid en el Camp Nou, parece una distancia más que considerable ante la facilidad del Madrid de Mourinho de sumar de tres en tres. Pero más allá de los fríos números, el Barça no parece ofrecer las garantías de que, si el Madrid pierde esos siete puntos, él vaya a ganarlo todo. Ahí no hablamos de resultados, hablamos de fútbol, del juego. Cuando, una vez superada la crítica resultadista que sube y baja a los altares jugadores, propuestas o decisiones en función de la arbitrariedad de un resultado final, uno pretende analizar las causas futbolísticas que expliquen una determinada realidad del equipo, existe un segundo peligro. Se trata del peligro de perder de vista a los verdaderos protagonistas, los jugadores, y de entre éstos, aunque mencionarlo pueda parecer una ridícula obviedad, los mejores.
Es cierto y evidente que hay decisiones que pueden ser más problema que solución -como situar a Xavi por delante del balón ante el Villarreal, como hiciera en el pasado Mundial el seleccionador Vicente del Bosque-, o que contar con Iniesta, Di María o Neymar, dará más opciones al equipo que hacerlo con Keita, Adriano o Dani Alves actuando en la posición de extremo. Pero no es menos cierto que en un contexto favorable, esos jugadores han demostrado funcionar. En esos contextos que posibilitan los grandes jugadores.
Pep sí ha dado con la tecla
Si en el partido de Liga al Madrid le castigó el hecho de salir a jugarle al Barça de tú a tú, sin plantear el partido como respuesta a los azulgranas y sin atender a la inevitable sentencia a jugar sin el balón a que el equipo de Guardiola somete a todos sus rivales, esta vez Mourinho optó por su cara más conservadora. Sobrevivir al rival y tratar de aprovechar alguna de las oportunidades que brindara el choque. Ya quedaría la vuelta para tratar de llevarse la eliminatoria. La idea es simple: al Barça es más probable superarlo a partido único que a dos partidos, por lo que llevar la eliminatoria a eso no hubiese sido una mala noticia. Reforzar la media con un trivote en el que se incrustaba Pepe, Altintop en el lateral para mantener a Lass en la media, Coentrao para desterrar las imprevisibles concesiones defensivas de Marcelo y arriba la entrada de Higuaín para sumar ese gol "de la nada" que pudiese poner en ventaja al Madrid en la eliminatoria. Todo movimientos que supeditaban la transición ofensiva a la defensiva. Decisiones, cada una de ellas, que ponía un nuevo palo en las ruedas del Madrid a la hora de construir juego, pero que a cambio le permitían un planteamiento y unos nombres, a priori, más eficaces para defenderse del Barça. Mourinho no planteó el partido a discutirle el discurso del partido al Barça, sino a sobrevivir a él.
También Guardiola jugó con el formato de la competición, sabiendo que con la vuelta en el Camp Nou, saliendo con un marcador ajustado del feudo blanco, su equipo lo tendría todo de cara para plantarse en semifinales. Así pues Pep volvió a la defensa de cuatro -aunque a lo largo de este texto haremos alguna consideración al respecto importante para analizar el partido- y devolvió el timón a Xavi. Horizontalidad por encima de verticalidad, limitar el intercambio de golpes, menos ataques pero más largos. Defenderse mientras se ataca, que no defenderse atacando.