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Barça Atlètic

Son dos de los nombres de la pretemporada del Barça. Uno, Sergi Roberto, porque con sus buenas actuaciones en los partidos preparatorios parece reclamar con fuerza un lugar en el primer equipo junto a los Cuenca, Bartra, Dos Santos o Montoya. El otro, Tello, porque pese a contar para Guardiola la pasada temporada, mantendrá ficha del filial e incluso se especula con una salida. Si Sergi Roberto no es ya miembro de la plantilla es sólo porque la nómina de interiores que forman Xavi, Iniesta, Cesc y Thiago es prácticamente inmejorable. Por eso, y porque su última temporada en el filial, a las órdenes de Eusebio, fue ciertamente decepcionante. No obstante, cuando ha participado con el primer equipo, ha seguido demostrando porqué es una de las promesas más firmes del fútbol español, una condición que ha vuelto a acreditar esta pretemporada.

Una vez analizados los dos ascensos esperados, los de Martín Montoya y Marc Bartra, hoy nos propondremos hablar de los dos casos más sorprendentes. Dos hombres a los que no se esperaba en el primer equipo la próxima temporada, Jonathan Dos Santos y Marc Muniesa. El primero, porque tras completar su formación y teniendo en cuenta el overbooking de centrocampistas de primer nivel en la primera plantilla, se esperaba que saliese del F.C.Barcelona bien en un traspaso, bien en forma de cesión. El segundo, porque tras el ascenso de Fontàs el pasado verano y de Bartra éste, parecía ser el encargado de comandar la zaga del filial, más teniendo en cuenta el numero de efectivos en defensa del primer equipo y los rumores sobre posibles fichajes.

La decisión de ascender hasta cinco canteranos de golpe al primer equipo tiene un componente que va más allá de la evaluación individual. Se trata también de una decisión de vestuario, de renovar desde dentro. De inyectar ilusión y entusiasmo al grupo, ante los nuevos retos que se le presentan. Se busca influir en las dinámicas para que desde lo individual se influya sobre lo colectivo. Estos aspectos los analizamos más detenidamente en el primer post dedicado a la planificación de la próxima temporada, por lo que hoy, podremos detenernos en ese aspecto secundario aunque no por eso menos reseñable: la vertiente individual de la decisión. El papel de cada nuevo canterano en el primer equipo, sus características, las nuevas alternativas que permite al entrenador y el rol que se debe esperar de él en el grupo. De Isaac Cuenca ya hablamos en Octubre, hoy es el turno de Montoya y Bartra.

Con los números en la mano, las estadísticas del filial no están muy lejos de las que tenia el equipo de Luis Enrique a estas alturas de la pasada temporada. El final lo conocemos, el filial en los primeros puestos de la clasificación, un juego de gran nivel y un gran rendimiento de la mayoría de los futbolistas del equipo.  No obstante, aunque los números sean parecidos, las sensaciones esta temporada son negativas. El filial encuentra muchos problemas para desarrollar un buen juego, y más allá de los resultados, eso tiene una repercusión aun mucho más importante: el juego no ofrece una plataforma adecuada sobre la que las jóvenes promesas azulgranas hagan evolucionar su fútbol. El principal objetivo de un filial es el de formar a los futuros miembros de la primera plantilla, y para el jugador es muy difícil crecer y mejorar en un contexto futbolístico tan problemático.

En el anterior post analizamos la situación en el equipo de Thiago Alcántara, uno de los dos futbolistas que esta temporada han ascendido a la primera plantilla procedentes del filial. El otro es Andreu Fontás, un central con un potencial, a priori, notablemente inferior al del hispano-brasileño, pero que además se encuentra con un escenario que le pone muy difícil lograr el objetivo de conseguir un sitio en la plantilla. Fontás es un central zurdo, perfil líbero que destaca más con balón que sin él, mejor en la colocación que en la corrección por físico y que tiene su principal laguna defensiva en lo lento de su giro. La pasada campaña se erigió como uno de los líderes del excelente Barça Atlétic de Luis Enrique, y demostró ser el futbolista joven más hecho. Su etapa de formación había concluido, y además, el talento que se iba acumulando en la demarcación desde categorías inferiores, aconsejaba dejar paso. Dar un mayor peso a futbolistas como Bartra o Muniesa y abrir la puerta a un Sergi Gómez que ya no podía seguir en el juvenil. Como añadido, la situación del primer equipo parecía propicia. Las bajas de Márquez, Chygrynskiy y Touré la anterior temporada sólo se habían respondido con la polivalencia del 'Jefecito' Mascherano y la reconversión de un Abidal que debía volver al lateral izquierdo. El grupo de los "titulares" contaba con cuatro centrales competitivo, pero en la plantilla sólo había dos centrales naturales. Parecía el escenario indicado para promocionar a un canterano, con la responsabilidad de las grandes citas recayendo sobre otros compañeros, y una rendija por la cual asomar en los duelos de menor exigencia. Una ausencia de uno de los centrales titulares, le aseguraba, por lo menos, un lugar en el banquillo de suplentes.

Desde que Guardiola está al mando del equipo, el contar con una plantilla corta ha sido la norma. Mayor facilidad para repartir minutos y evitar que algún jugador se sienta apartado, homogeneización de niveles para evitar relajación en los teóricos titulares y la posibilidad para los jóvenes del filial de ver siempre la puerta del primer equipo abierta. El nivel de éstos, además, es una garantía para el cuerpo técnico, que sabe que si los necesita, los jóvenes responderán. Busquets, Pedro, Fontás, Thiago, Dos Santos, Sergio Roberto, Bartra, Muniesa, Montoya...

Compañero de Guardiola en el Dream Team de Cruyff y asistente de Frank Rijkaard en el banquillo del Barça, tras una primera experiencia en solitario en el Celta de Vigo, Eusebio Sacristán ha sido el elegido por la dirección deportiva del F.C.Barcelona como técnico del filial,  para hacer frente a la marcha de Luis Enrique rumbo a la Roma. Como en su etapa como futbolista del Barça, cuando otros nombres parecían partir con ventaja para ganarse una plaza en el equipo, técnicos como Lluís Carreras, Raúl Agné o el entrenador del juvenil A Óscar García se intuían los mejor colocados, pero como entonces, la decisión final de los responsables se ha decantado hacia el de La Seca. Eusebio tiene ante si un reto muy duro, pues no sólo se enfrentará al altísimo listón que deja su predecesor tanto en juego como en resultados, sino que para lograrlo, ya desde la línea de salida, no podrá contar con los 4 hombres más importantes del equipo la pasada campaña.

Cuando en verano abandonaron la disciplina blaugrana tres hombres como Márquez, Chygrynskiy o Yaya Touré capaces de actuar como centrales sin que se realizase ninguna incorporación en esta posición, el Barça asumió un gran riesgo. En la plantilla quedaron Piqué, un Puyol superando la treintena, un Milito que venia de una larguísimo periodo ausentado de los terrenos de juego por culpa de una lesión, la opción de mover del lateral a un Abidal que anteriormente no había ofrecido demasiadas buenas sensaciones como central, y un grupo de prometedores canteranos encabezados por Fontàs y Marc Bartra. El primero en caer fue Milito, pues pese a las buenas sensaciones que ofreció en el último tramo de la temporada pasada donde incluso fue titular en los partidos decisivos, su rendimiento desde el principio de temporada no ha permitido al técnico contar con él como un elemento útil en la rotación para la demarcación de central. Para solucionarlo Guardiola echó mano de Abidal como primer recambio a la pareja Piqué-Puyol dando entrada a Maxwell en banda izquierda, pero los problemas en la rodilla del capitán que le tienen lejos del terreno de juego, ha obligado a que lo que debía ser un recurso se convirtiese en el plan inicial. Por suerte y acierto del cuerpo técnico, la reubicación de Abidal en la posición de central que a priori parecía un recurso puntual no sólo se afianzó sino que dado su espectacular rendimiento se consolidó como una carta ganadora para el equipo. Así, tras la noticia de que Eric seguramente se perderá lo que queda de temporada por enfermedad, el Barça está obligado a encontrar un central.