Previas de partidos

A la espera de que el Real Madrid certifique su pase a semifinales haciendo valer el 4-0 de la ida ante el Tottenham, el mundo del fútbol se prepara para un mes de abril en el que Barça y Madrid se enfrentarán hasta en cuatro ocasiones. Como es normal, tratándose de competiciones distintas, los choques no tendrán la misma importancia, de modo que este particular Play-off que disputarán los dos grandes del fútbol español, vivirá un crescendo que se iniciará en Liga donde la ventaja de los azulgranas es notable, pasará por la disputa de un título como la Copa del Rey, y desembocará en la gran batalla por lograr una plaza en la final de la Champions League que se disputará en Londres. Por eso, es de prever que tanto Mourinho como Guardiola mantengan abierta alguna de las dudas acerca de sus planteamientos, al menos, hasta la final de Copa. De entrada, en el Barça, la ausencia por sanción de Mascherano nos privará de resolver la que seguramente sea la principal incógnita del plan culé: la posición del argentino y Sergio Busquets. Aunque el sábado Guardiola supla al Jefecito con Milito como central o Keita en el mediocentro, para los otros tres partidos esperamos que Busquets y Mascherano se repartan el mediocentro y la plaza de central que las bajas de Abidal y Puyol han dejado huérfana. En el Madrid, la posición de Di María, la presencia en el centro del campo de Lass Diarra o la posibilidad de que Arbeloa entre en el lateral izquierda para dar al equipo una mayor seguridad defensiva, son aspectos que tampoco esperamos resolver en el partido de Liga.

Tanto F.C.Barcelona como Shakhtar Donetsk comparten un discurso futbolístico con un mismo objetivo: mandar desde la posesión. Ambos quieren ser protagonistas con el esférico y que su juego de ataque marque su transición defensiva. Por este motivo, el emparejamiento entre estos dos equipos puede mantener bastantes similitudes con el que en cuartos enfrentó al equipo de Guardiola con el Arsenal. Como el cuadro londinense, el Shakhtar sabe, de antemano, que ante el Barça el mayor volumen de posesión siempre será para los azulgranas. No hay un equipo en el mundo más preparado para hacerse con el control del esférico y mucho tendríamos que remontarnos para recordar un partido en el que el Barça tuviese menos porcentaje de posesión que su adversario. De entrada, pues, Lucescu sabe que no le será posible poner en practica su plan habitual. Llegados a este punto, los rivales del Barça, dependiendo del nivel de sus futbolistas, de sus características y de su personalidad, tiene dos opciones. La primera, la más ambiciosa, es la que vimos poner en práctica al Arsenal en el Emirates, que consiste en no renunciar a sus fases de posesión. Implica buscar la salida limpia, contar con futbolistas capaces de combinar, esconderle el balón a los azulgranas y tomarse su tiempo antes de finalizar las jugadas para obligar al Barça a tener que situarse en fase defensiva. El equipo de Guardiola persigue recuperar arriba, jugadores como Busquets o Alves roban más balones en campo contrario que en el propio, entre otros motivos, porque a excepción del brasileño, Piqué y Mascherano, el resto de jugadores no tienen las características para defender próximos a la portería de Valdés.

Desde que se conoció el sorteo y se confirmó la posibilidad de un emparejamiento entre Barça y Real Madrid en semifinales, parece que los cuartos de final se hayan convertido en un mero trámite. Además, la situación es propicia para subestimar al rival de los azulgranas: un rival desconocido de una liga menor, con un historial internacional escaso más allá de la copa de la UEFA lograda dos temporadas atrás, unos antecedentes recientes favorables al equipo de Guardiola y la presencia en sus filas de un jugador ridiculizado en su etapa culé como Chygrynskiy. No hay más que ver como la mayoría de dificultades apuntadas al respecto del emparejamiento, se centran en aspectos ajenos a lo que es propiamente el juego, como la temperatura, el estadio o la distancia en el desplazamiento. Por eso, en el siguiente post, pretendemos arrojar luz sobre las virtudes del cuadro de Lucescu, ya que si bien es cierto que el Shakhtar seguramente haya sido el equipo con mayor suerte en los emparejamientos tanto en fase de grupos como en los octavos de final, también lo es que se trata de un conjunto perfectamente capaz de dar más de un disgusto a sus rivales si es subestimado. Estructura de equipo y talento individual no le faltan.

Una vez superados con solvencia los cuatro partidos posteriores a la derrota en el Emirates en la ida de los octavos de final de la Champions League, al Barça de Guardiola le toca hacer valer la ventaja del factor campo que le otorga su clasificación como primero de grupo, y dar la vuelta a la eliminatoria para alcanzar la siguiente ronda. La derrota del partido de ida no es positiva, pero perder por la mínima y anotando un gol, siempre es el mejor de entre los malos resultados. Tanto es así, que si el Arsenal no logra dos goles, cualquier victoria azulgrana le valdría para clasificarse o, en el peor de los casos, alargar el partido hasta la prórroga. El escenario no es el mismo que en las semifinales de la temporada pasada contra el Inter, pues entonces la empresa -remontar dos goles- si suponía un reto mayor. Tampoco el Arsenal es el Inter que entrenaba Mourinho por aquel entonces. El conjunto italiano seguramente era el equipo más preparado para defender en su propia área, con jugadores como Lúcio, Samuel, Cambiasso o Zanetti expertos en sobrevivir en este tipo de escenario. El Arsenal de Wenger, en cambio, es un equipo menos seguro atrás, individualmente menos preparado para superar situaciones de inferioridad y que, como el Barça, sufre sin balón. Por todo esto, será difícil que Wenger dirija su planteamiento a aguantar el resultado de la ida. Al Barça le vale el 1-0, y si el Arsenal no propone en ataque y trata de intimidar a la defensa azulgrana, será muy difícil que deje al F.C.Barcelona a cero.

Tras una primera mitad de la temporada más o menos benévola con las lesiones, el aumento en las cargas de trabajo y el estrés por la derrota en el Emirates, han traído las lesiones de Víctor Valdés y Xavi. Dos bajas que si bien no se prevén demasiado duraderas, unidas a la ya conocida del capitán Puyol y, ante el Mallorca, a la de Dani Alves por acumulación de tarjetas, pueden poner en más de un aprieto al cuerpo técnico azulgrana a la hora de plantear las dos próximas salidas a Mallorca y Valencia. Si analizamos el papel que estos cuatro jugadores tienen en el equipo, nos daremos cuenta que todos ellos son hombres involucrados en la salida desde atrás. Puyol, en este sentido, quizá tenga un papel más secundario, pero Valdés, Alves y Xavi son, junto a Piqué, los hombres clave en esta fase del juego. El portero siendo el encargado de dar el primer pase de calidad, sin rifar el balón, para que el equipo salga tocando desde atrás, Alves como recurso para cuando el rival logra defender la salida por los centrales, y Xavi como el hombre que viene a recibir a la base de la jugada y organiza el ataque.

El regreso de Van Persie: Uno de los grandes ausentes en el enfrentamiento de la pasada temporada, es en la actualidad uno de los hombres más importantes del Arsenal. Liberado de las recurrentes lesiones que le han perseguido al largo de su carrera futbolística, Van Persie se ha convertido en el principal peligro anotador del equipo londinense, consolidándose como hombre más adelantado del equipo, pasando por encima de jugadores como Bendtner o el fichaje estrella de Wenger esta temporada, el marroquí ex del Girondins Marouane Chamack. Es un delantero especialmente peligroso al espacio, que abandona constantemente el carril central para ganar la espalda de los laterales con sus desmarques sin balón. Se trata de un movimiento que a menudo obliga a los centrales rivales a desplazarse hasta banda generando nuevos espacios por dentro que puedan aprovechar las llegadas de segunda línea de futbolistas como Song o, sobretodo, Cesc Fábregas.

La ausencia de Nasri: Junto al fútbol generado por el triángulo Song-Wilshere-Cesc, la principal arma ofensiva del Arsenal durante la primera mitad de la temporada, había sido Samir Nasri. El francés ya fue el hombre más destacado de su equipo en la ida de los cuartos de final de la pasada temporada, por lo que su baja por lesión supone un contratiempo más que notable en los planes de Wenger. Para remplazarlo en la posición de mediapunta por banda izquierda el técnico tiene como principales opciones a Arshavin y a Tomas Rosicky. El checo es un futbolista que podría ofrecer la presencia de un cuarto centrocampista que permitiese al equipo más garantías a la hora de superar la presión azulgrana, y una mayor capacidad para esconderle el balón al Barça. No obstante, pese a su floja temporada, todo parece indicar que el elegido será el ruso Arshavin, pues no solo mantiene el peligro ante la meta rival que aportaba Nasri, sino que es un jugador que ya ha acreditado anteriormente que es perfectamente capaz de decidir eliminatorias de este nivel. Una de las claves, pues, será ver como se resuelve su emparejamiento con Dani Alves. Arhsavin no es un jugador con el sacrificio en el retorno que exige un lateral como el brasileño, por lo que ahí el Barça puede encontrar una ventaja. La otra cara de la moneda, no obstante, es que cuando el Arsenal recupere el balón podrá encontrar a Arshavin abierto a banda izquierda y sin la marca del lateral.

Una vez resueltas las eliminatorias de la Copa del Rey que finalmente emparejará en la final a los de Guardiola con el Real Madrid, regresa la Champions League con una eliminatoria de octavos de final que enfrentará al Barça con el Arsenal de Arsene Wenger. Los londinenses ya fueron los rivales en los cuartos de final de la pasada edición, y puesto que a grandes rasgos el Arsenal sigue manteniendo el mismo patrón, para no repetirnos en la previa, optaremos por variar la estructura de la misma centrándonos en determinados aspectos que, o bien son nuevos respecto a los partidos que protagonizaron ambos equipos la pasada temporada, o bien pueden ser claves en el planteamiento de Wenger para que no vuelva a repetirse el mismo resultado final que entonces.

Tras un inicio irregular, dubitativo en lo futbolístico y saldado con algún mal resultado inesperado, el Barça de Guardiola parece haber alcanzado velocidad de crucero. No es cuestión únicamente de resultados, sino que a nivel de juego, no sería aventurado afirmar que éste es el mejor momento del equipo desde la llegada del técnico al banquillo. A este Barça parece que no pueda resistírsele ningún record ni rival. Al comienzo de temporada se venció al Atlético de Madrid en el Calderón, el único rival al que el equipo de Guardiola no se había impuesto en Liga, y este fin de semana, contra el Espanyol, le espera su segunda gran prueba. No nos referimos tanto al rival como al escenario. Tampoco al marcador. Se trata de control, de mandar sobre el partido, eso que este Barça es capaz de lograr prácticamente siempre y ante cualquier adversario, salvo una excepción, cuando les puede lo emocional. Sucedió en el primer Barça-Madrid de la temporada del triplete, en la vuelta ante el Inter...o en los partidos contra el Espanyol.

Junto a Messi, la clave ofensiva de Guardiola será Andrés Iniesta. Esta afirmación, obvia en cualquier análisis del juego del Barça, cobrará más razón si cabe en el partido del lunes, tanto por las características del Real Madrid como por la respuesta que puede plantear Guardiola para dañarle. Hemos visto en las entregas anteriores como el juego del equipo de Mourinho presumiblemente se basará en ataques directos y rápidos que se desarrollarán preferentemente por banda izquierda y que, en la medida de lo posible, buscarán armarse tras una recuperación que dibuje un Barça mal colocado. Tanto sus lanzadores -Marcelo y Xabi Alonso- como sus receptores -Ronaldo, Özil y Di María- localizan o tienden a decantar su juego en banda izquierda. Únicamente Higuaín y Ramos percuten por la derecha, pero el peso y efectividad de esta banda en los ataques merengues es mucho menor. Por eso, a la hora de controlar las contras blancas, junto a la imprescindible consigna de no perder balones en el inicio de la jugada o en el centro del campo que dejen al sistema defensivo culé mal organizado, el Barça, más que nunca, deberá mirar a su banda izquierda a la hora de atacar. Perder la posesión en banda derecha es facilitar la contra del Madrid, pues quedarían cerca de la pelota hombres como Marcelo, Xabi Alonso o Ronaldo. En cambio, decantando el juego sobre el perfil zurdo del ataque azulgrana, el equipo lograría retardar mucho la transición defensa-ataque de los de Mourinho. Así, tras recuperar el balón en su banda derecha, si el Madrid busca lanzar la contra rápida, ésta será menos efectiva, pues los hombres clave del equipo en transición ofensiva se sitúan en la orilla opuesta. Tanto la salida en corto -Marcelo- como en largo -Alonso- quedarán lejos. Si por el contrario prefiere hacer llegar el balón a banda izquierda para contragolpear mejor, aumentará la duración de sus taques y, por lo tanto, dará opción al Barça a recuperar posiciones defensivas.