A.C.Milan

Ya bastante arrinconado en el papel de suplente una vez asentado el tridente atacante titular formado por El Shaarawy, Pazzini y Niang, ahora vuelve a Italia Mario Balotelli para ponerle las cosas aún más complicadas a Bojan. Para la Champions, y ante el Barça, no obstante, el delantero de Linyola puede tener reservado un inesperado papel protagonista. Puede ser el arma escondida de Massimiliano Allegri. El Milan ya no es aquel equipo pesado y veterano, a medio camino entre una clínica de recuperación y un cementerio de elefantes. El Milan actual corre. La renovación generacional está ahí, aunque el nivel no haya subido precisamente. Esto, que por lo general podría considerarse como algo positivo, en la eliminatoria que lo enfrentará al Barça quizá no lo sea tanto.

La eliminatoria ante el Milan, se ha parecido mucho a los dos partidos que enfrentaron al Barça con los italianos en la fase de grupo. Un primer partido -entonces en el Camp Nou, ahora en San Siro- de dominio azulgrana no reflejado en el marcador, y un segundo partido marcado por la elección de Guardiola: enloquecer el choque. Pese a que en la ida el Barça fue dueño del partido, el Milan sobrevivió. Los italianos se parapetaron delante de su área, renunciaron prácticamente a la transición ofensiva y construyeron el muro en el que una y otra vez golpeaba el ataque azulgrana. El Barça fue mejor, pero el resultado igualó a ambos conjuntos. Y no fue un caso aislado en los enfrentamientos Barça-Milan. El peligro estaba ahí: con el cero a cero de la ida no era descabellado imaginar otro partido igual, con el Barça golpeando y el Milan aguantando en pié milagrosamente. Un detalle, y por el valor doble de los goles fuera de casa, el Barça fuera de las semifinales. Guardiola, pues, buscó el cambio. Enrareció el partido. Lo rompió.

Recordábamos en la previa como en los dos partidos de la liguilla, pese a la clara superioridad del Barça, el Milan sobrevivió y logró dos resultados ajustados. El miércoles volvió a hacerlo, esta vez, incluso, con bajas tan importantes como las de Van Bommel o Thiago Silva. Podríamos hablar de sus substitutos, Nesta y Ambrosini, de Antonini, Mexés o Nocerino para tratar de explicar el 0-0 al término de los primeros 45 minutos. Pero la realidad es que, que Abiatti mantuviera su portería imbatida, no tiene explicación lógica. En la primera mitad, y tras unos primeros minutos de empuje milanista, el Barça sometió al conjunto italiano. Minimizó prácticamente a la nada su transición ofensiva, superó con facilidad la línea de medios y dominó el choque. Generó ocasiones, algunas muy claras, para ponerse por delante en el marcador, con un Leo Messi haciendo estragos. Pese a todo, al descanso, cero a cero.

Barça y Milan se encontraron en la fase de grupos, y aunque las expectativas y el juego hacían pensar lo contrario, a nivel de resultados, el conjunto italiano sobrevivió. Un 2-2 en el Camp Nou y un 2-3 en San Siro que si bien dieron al Barça la primera plaza del grupo y le darían la clasificación si se repitieran en esta eliminatoria, dejaron la sensación de que el Milan pude competir con el equipo de Guardiola. Pasados los meses, los italianos son mejores que entonces y el rearme de confianza tras aplastar al Arsenal en la ida de octavos les hace sentirse como una alternativa seria a los dos grandes españoles. Sin embargo, Allegri afrontará su enfrentamiento ante los azulgranas con bajas, alguna tan importante como la del central Thiago Silva. Dramática. Si el Milan sobrevivió a sus dos partidos ante el Barça fue, en gran medida, por su capacidad para sufrir en su propia área. El Barça mandó, llegó a las inmediaciones del área de Abbiati con relativa facilidad, pero una y otra vez se estrelló contra la defensa italiana. En el primer partido en el Camp Nou, el Milan no pudo mucho más que achicar agua, pero eso, con un gol justo cuando el partido empezaba y otro cuando terminaba, le valieron para empatar en el feudo del Barça. Tanto es así que en el segundo partido, en Milán, Guardiola optó por enloquecer el partido, darle un ritmo mayor al juego y más verticalidad a sus ataques. Perder control para ganar espacios en el tramo final.

Tras dos supercopas con el equipo prácticamente en pretemporada, el enfrentamiento contra el Milan del próximo miércoles en el que ambos conjuntos se disputarán la importantísima primera plaza del grupo, será la primera final de la temporada para el F.C.Barcelona. Pese a tener el pase a octavos en el bolsillo, la primera plaza puede resultar decisiva para el futuro del equipo en la competición, pues además de evitar a los, a priori, rivales más peligrosos, permite contar con el factor campo a favor, y eso, hablando del Camp Nou, puede ser un factor determinante a su favor. El equipo de Guardiola partirá con la ventaja de que un empate ante el Milan le serviría para seguir liderando el grupo y rubricar ese primer puesto en casa ante el Bate Borisov. No obstante, difícilmente veremos adoptar a los azulgarnas un papel distinto al que desarrollan normalmente, es decir, saldrá a mandar y a hacerlo desde el balón. Por eso, y desde la aceptación de que parte en inferioridad, no sería extraño que sobre el papel el Milan repitiese planteamiento respecto al partido de la primera vuelta y esperase al Barça, tratando, eso sí, de desarrollar ese planteamiento de manera más eficaz para no depender de la suerte para sobrevivir, y esperar a entrado el segundo tiempo para asumir mayores riesgos si fuese necesario. 

Tras el retraso provocado por la huelga de futbolistas, para el primer rival del F.C.Barcelona en Champions, la liga empezó este fin de semana ante la Lazio de Roma. Allegri saltó con Abbiati en la meta, cuatro hombres en defensa con Abate y Antonini en los laterales, y Nesta junto a Thiago Silva en el centro de la zaga. Por delante un mediocentro -Ambrosini- y dos interiores -Gattuso y Aquilani-, Boateng como enlace entre la media y la delantera, y arriba Ibrahimovic y Cassano. 

championsLa próxima semana vuelve la Champions y "En un momento dado" se vuelca en ella con una serie de posts en que trataremos de analizar y desmenuzar las claves de las eliminatorias más interesantes. Junto a las previas obligadas de los partidos de los tres equipos españoles que siguen vivos en la competición, es decir, Real Madrid, F.C.Barcelona y C.F.Sevilla, estos octavos de final ofrecen al espectador eliminatorias tan apasionantes y de un nivel tan alto como la que enfrenta al Manchester con el Lyon, el Inter con el Liverpool o el Arsenal con el actual campeón, el Milan. Precisamente, este enfrentamiento será el elegido para iniciar estas previas, un enfrentamiento en que se jugarán el pase a cuartos dos de los favoritos a alzarse con el título. Por un lado el poderoso Milan, siempre una garantía en competiciones de eliminatorias donde es difícil verle fuera de las semifinales, que además, en las últimas fechas en el Calcio ha evidenciado una gran mejora tanto en juego como en resultados situándose ya a un paso de los puestos que dan derecho a disputar la Champions League. Frente a la solvencia y oficio de los italianos, estará la juventud y el descaro del Arsenal de Wenger y Cesc Fábregas, el actual líder de la Premier League inglesa y uno de los equipos que mejor fútbol ha practicado en lo que llevamos de temporada.

lesionA lo largo de las tres próximas semanas de competición, los equipos más importantes de la Liga deberán enfrentarse a un calendario arrollador con dos e incluso tres partidos por semana. Para sobrevivir a este tramo infernal con las menos lesiones posibles, con una total garantía competitiva y con el deposito de reservas suficientemente lleno como para optar a luchar por los títulos en el tramo final de la temporada, será imprescindible que los técnicos tanto de Real Madrid, F.C.Barcelon, Valencia y Sevilla apliquen las tan denostadas, pero a la vez vitales, rotaciones. Para emitir un juicio crítico y no caer en la posición populista del "que jueguen los mejores" o "el Madrid de Di Stefano no rotaba", debemos, antes, detectar las diferentes finalidades por que puede ser utilizado el sistema de rotación de jugadores. Una de las principales, y más teniendo en cuenta la cantidad de partidos a que es sometido el futbolista de un equipo grande, es la de dosificar a los futbolistas por cuestiones físicas, y así asegurar siempre un nivel elevado en cada partido y a la vez reducir, en la medida de lo posible, el riesgo de lesiones, aspecto en el que deberá tenerse en cuenta las peculiaridades de cada futbolista, ya que mientras la musculatura de Puyol, Diarra o Miguel puede soportar un ritmo alto de partidos, otros como Márquez o Van Nistelrooij se exponen a un riesgo muy alto de lesión en caso de disputar, de manera regular, dos partidos por semana. Uno de los mejores ejemplos en este punto es el Milan, ya que con su Milan Lab realiza un seguimiento exhaustivo y personificado de cada uno de sus jugadores que le permite conocer a la perfección el estado de la musculatura del futbolista, lo que explica porqué desde la utilización de este Milan Lab el equipo rossonero ha visto reducidas en un 80% las lesiones musculares en sus futbolistas.