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Alexis Sánchez

Normalmente el pase a octavos está alrededor de los 10 puntos. El Barça ya tiene nueve y, de no mediar una sorpresa mayúscula, el pase y la primera plaza parecen seguros. En partido de mañana, eso sí, serviría pare certificarlo ante el segundo clasificado. Más allá de las cábalas clasificatorias, el choque se presenta con muchas incógnitas en el aire por ambos lados. Se prevén cambios en el Barça y seguramente también en el Celtic.

Si algo se puede achacar a este inicio del proyecto Vilanova, y la mayoría estaríamos de acuerdo, es el poco aprovechamiento de los extremos. Su rol es secundario y prácticamente se limitan a fijarse en banda para abrir el campo. No se pretende potenciar sus virtudes, pues ninguno de ellos sobresale pegado a la cal, y es sintomático que el extremo que más rendimiento ha dado cumpliendo ese papel, haya sido Tello, el de un nivel menor de cuantos están a la disposición del técnico. Anoche, no obstante, durante la primera mitad, tanto Pedro como Alexis fueron las vías por las que el equipo encontró ventajas que le permitieron irse al descanso en ventaja. A nadie se le escapa que ayer, en el primer tiempo, el Barça pisó más área de lo que viene siendo habitual. Y es que tanto Pedro como Alexis desarrollaron un comportamiento distinto al mostrado hasta ahora.

Sin Iniesta lesionado y con Xavi partiendo desde el banquillo descansando tras varios partidos seguidos en sus tobillos, Vilanova optó por situar a Cesc y Thiago en los interiores. Una pareja interesante y estimulante que sin embargo naufragó. La prévia estuvo focalizada en el centro de la defensa. En Bartra y Song. Pero con el balón en marcha, la clave estuvo en la media; en los interiores, el perfil que cada uno ocupaba y en la pareja que ahí encontraban. Y si clave fueron los interiores titulares para explicar el partido, igualmente clave fue el interior que entró desde el banquillo, Xavi, y la pareja que le acompañó. Este post, pues, servirá para hablar de los tres binomios interior-extremo que pudimos ver en el césped del Camp Nou ante el Granada, y permitirá cuestionarnos, analizar y quizá anticiparnos a futuros movimientos.

Hasta el partido de anoche, los planteamientos de Vilanova tenían en la presencia de dos extremos abiertos, una premisa innegociable. No era un plan para toda la temporada sino algo circunstancial, pues ninguno de los extremos de que dispone Tito responden a la tipología de futbolista de cal. El partido del cambio llegó ayer, y los extremos, hasta ahora compañeros de la línea de banda, centraron su posición un par de metros. En este sentido, ya la disposición de inicio resultaba revelador. Pedro en la derecha y Alexis en la izquierda. El chileno habilitado para la diagonal hacia dentro y el canario, que curiosamente se fija más sobre la cal cuando juega en el perfil zurdo, libre para aparecer entre líneas.

Más allá de que ambos conjuntos aún están prácticamente en pretemporada, uno de los factores que marcó la previa del partido de ida fue la ausencia de Pepe. Desde que Mourinho está en el banquillo del Madrid, gran parte de los Barça-Madrid podría explicarse a partir del emparejamiento entre el portugués y Leo Messi. Sin Pepe en la ida, el Barça tomó la ventaja para levarse la Supercopa y a punto estuvo de sentenciarla. El marcador desfavorable y la vuelta de Pepe, provocarán que casi con total seguridad el Madrid adelante líneas para plantear la presión adelantada. El Barça ya no es aquel equipo indefendible en el inicio de la jugada, y los atacantes del Madrid, a la contra, son demoledores. 

Hay dos circunstancias en las que visualizar el próximo partido se convierte en especialmente difícil para un entrenador: el inicio de temporada y cuando el rival estrena técnico. Por esto, tanto en el planteamiento de Mourinho como en el de Vilanova, pesará más lo propio que lo ajeno, sin dejar de lado, eso si, el pasado reciente de los duelos Barça-Madrid. Aún más complicado lo tiene el analista externo. Mourinho desconoce los planes de Tito pero sí sabe que quiere de su Madrid. Lo mismo ocurre con Vilanova. Nosotros, sin embargo, lo desconocemos prácticamente todo.

Arranca el proyecto de Tito Vilanova y la puesta de largo será en el estreno liguero, antes de que la semana que viene se dispute la ida de la Supercopa. Como es evidente, poco se puede decir de un equipo que estrena técnico cuando aún no ha disputada ni un solo partido oficial. Si además, como es el caso, falta algún fichaje y el grueso del equipo ha realizado una pretemporada distinta debido a los compromisos con la selección, la empresa toma tintes de osadía. Sin embargo, si podemos aventurarnos a adelantar algunos de los rasgos de la nave de Vilanova, que si bien deberán ponerse en cuarentena y confirmarse con el devenir de la competición, si pueden servirnos como pistas para afrontar el estreno liguero.

La primera temporada de Alexis Sánchez en el Barça no fue mala, pero del chileno, uno de los atacantes más prometedores del panorama, se espera más. Aterrizó en el cuarto año del proyecto Guardiola y resulta más difícil llegar a un equipo ganador que a uno por hacer. En el primer caso, los mecanismos ya están construidos y las dinámicas colectivas consolidadas, por lo que introducir una nueva pieza resulta más problemático. Cuando un proyecto se inicia, todo está por hacer, de modo que jugador y equipo crecen de la mano. Esto es lo que parece que está sucediendo esta temporada con Tito Vilanova.

La temporada, a nivel de clubs, termina. Y lo hace con una Final de Copa tremendamente atractiva. Finaliza el Barça de Pep Guardiola ante un Athletic de Bilbao que busca rubricar con un título una temporada histórica. Ambos conjuntos dejan atrás un período de éxitos, con la esperanza de reescribirlos la próxima temporada, pero ante el enigma del futuro. Además, el último partido de Guardiola será ante el maestro Bielsa. El escenario emocional, pues, será complejo. En este aspecto, para ambos equipos el título significa mucho. No obstante, ambos vienen de sendos golpes anímicos en Europa. La eliminación ante el Chelsea para el Barça, y la final de la Europa League para el Athletic. Antes del pitido inicial la ilusión será la gasolina tanto para culés como para los leones, sin embargo el equilibrio emocional del choque parece frágil. Veremos como responden los equipos al primer golpe. Por eso, seguramente los dos técnicos desaten a sus equipos. Sólo habrá un objetivo, atacar, y el camino será no reservarse nada. Vaciarse de fútbol, exponerlo todo, concéderselo todo al juego. De Bielsa lo sabemos, de Pep lo suponemos. El Athletic saldrá a atacar con todo y el Barça responderá con la misma moneda. Puede ser la final y el final soñados.

El Barça afronta la última etapa de la semana más decisiva de la temporada. La semifinal de Champions ante el Chelsea antes y después del partido que decidía la Liga, y por el momento, un saldo muy negativo. Los de Guardiola fueron superiores al equipo inglés e inferiores a los de Mourinho. Pudieron ganar ambos partidos, pero perdieron los dos. Adiós a la Liga y la necesidad de dar la vuelta al 1-0 de Stamford Bridge. El Barça sigue siendo el favorito. Tiene mejor equipo, fue superior en la ida y el escenario será el Camp Nou. Eso sí, cargará a sus espaldas con los dos últimos resultados negativos. De cara al partido ante el Chelsea, la mejor noticia para el Barça sería que tras ver el partido del sábado, Di Matteo crea que puede emular al Madrid. Los londinenses no tienen ni equipo ni jugadores para hacerlo. Teniendo en cuenta el resultado de la ida, la tentación podría ser esa, volver a parapetarse delante de la portería de Cech y que Drogba pelee contra los centrales culés tras recuperación. Pero lo cierto es que repitiendo planteamiento el Chelsea estará al borde del precipicio. De entrada, porque Messi vivirá infinitamente más cómodo con la pareja Cahill-Terry que con la del Madrid. Tras las pruebas del clásico, lo normal es que Guardiola vuelva a un equipo con menos sorpresas. La batalla final la jugarán las vacas sagradas. Es posible que vuelva Piqué pese al extraordinario partido de Puyol en la ida que volvería al lateral, pero con Gerard se añade salida desde atrás y la posibilidad de esas condiciones que tanto bien hacen anímicamente tanto al equipo como a la grada. Sumar centímetros siempre que se pueda, además, será un detalle a tener en cuenta ya que es posible que las opciones del Chelsea se reduzcan a las jugadas de estrategia. Torres es el hombre para Di Matteo, pero no lo esperamos de inicio.