Perfiles de jugadores

Con la competición finalizada, los clubes inmersos de lleno en el trabajo de despacho y los jugadores -algunos- preparándose para el Mundial de Sudáfrica, es un buen momento para echar la vista atrás y ver como se ha desarrollado la temporada, a nivel futbolístico, para el F.C.Barcelona. Así pues, y teniendo en cuenta que se trataba del segundo año del proyecto comandado por Pep Guardiola, en la serie que iniciamos hoy trataremos de analizar los cambios experimentados por el equipo de un año a otro. Para empezar, y antes de concentrarnos en situaciones más concretas, dedicaremos este artículo a la que seguramente haya sido una de las principales novedades, el cambio de esquema de juego durante bastantes fases de la temporada. Inicialmente, Guardiola rompió su hasta entonces innegociable 1-4-3-3, como un recurso para sacar adelante partidos que se habían complicado. La primera vez que lo hizo fue en la jornada 13 en Riazor, cuando con la entrada de Pedro por Henry, el canario pasó a ocupar la banda derecha, Iniesta la izquierda y Messi la mediapunta. El resultado fue positivo y el Barça se impuso por 1 a 3. Sin embargo, el punto de inflexión seguramente se produjo en el Mundial de Clubs, cuando al descanso del partido contra Estudiantes dio entrada a Pedro por Keita para dibujar un 1-4-2-4 con el canario y Henry en las bandas que a la postre le permitiría alzarse con el título que completaba el Sextete. Desde entonces, el cambio de sistema pasó de ser un recurso puntual, a convertirse progresivamente en la propuesta principal.

Sin tiempo para distraerse con el título de Liga, el Barça ha empezado a cerrar las primeras incorporaciones que refuercen el equipo de cara a la próxima temporada. Ya es oficial el fichaje de David Villa, en breve lo será el de Cesc. El mundial apremia, y es época de elecciones...pero siguen mandando los técnicos. Esa es la verdadera clave del éxito del modelo. Desde fuera todos podemos hablar, cada aficionado lleva dentro un entrenador o un secretario técnico, pero a la hora de la verdad, la de tomar decisiones, la responsabilidad debe caer en los técnicos. La base son estas palabras de Johan Cruyff en una entrevista en la que daba un repaso a su carrera. El problema es que tu empieces a trabajar y ellos -los directivos- digan "yo pienso...", yo les digo: tu no piensas, decido yo.(...)Discuto sobre fútbol con mis ayudantes porque son del mismo nivel que yo. O con los jugadores, que también tienen el mismo nivel que yo. ¿Qué voy a discutir con la junta?¿Quién de la junta sabe algo de fútbol?(...) Si quieres que te explique algo no tengo ningún inconveniente, pero discutir no. Guardiola seguirá al frente del equipo, el caso de Txiki es más dudoso, pero el trabajo realizado en estos siete años le acredita. Así pues, la junta, ya sea la actual o la entrante, solo tiene que ejecutar. Las decisiones las toman otros.

Parece que la línea escogida por la secretaria técnica de cara al próximo mercado de fichajes es la de buscar nombres contrastados. El objetivo no es poner los cimientos de un nuevo ciclo -para eso ya se cuenta con Piqué, Busquets, Messi, Bojan, Muniesa, Thiago…- sino fortalecer y alargar el actual. De todos modos, entendemos que el hecho que el equipo necesite la incorporación de un extremo izquierdo, es un buen pretexto para presentar las que, a nuestro modo de ver, podrían haber sido buenas alternativas si el club hubiese buscado otro tipo de fichaje: jugadores jóvenes, todavía por explotar, pero con un potencial enorme que parece predestinarlos a convertirse en futbolistas muy importantes en un futuro.

Zlatan Se acerca el final de temporada y aunque la Liga entra en su fase definitiva, dada la proximidad del periodo de fichajes, empiezan a inundarnos los rumores que hacen referencia a las nuevas incorporaciones. En este punto, la dolorosa eliminación del F.C.Barcelona de la Champions League, además, provoca que los análisis se hagan en caliente y con los resultados como aspecto clave en el análisis. Por eso en En un momento dado, siempre tratamos de alejarnos de los veredictos resultadistas trasladando nuestra propuesta de planificación deportiva a los meses de enero y febrero, fechas en las que, entendemos, es cuando una secretaría técnica debe pararse a diseñar las bases de su posterior actuación en verano. El juicio sobre el equipo no puede depender de un gol de Iniesta en el último minuto en Stamford Bridge, de una pena máxima atajada por Pinto o de un gol anulado a Bojan en el partido de vuelta de unas semifinales de Champions. La maquinaria, no obstante, ya se ha puesto en marcha, y hay un nombre que por encima de cualquier otro centra los debates sobre el conjunto azulgrana: Zlatan Ibrahimović. A menudo, el afán por simplificar el futbol acaba pervirtiendo el debate y polarizándolo en posiciones carradas y demasiado inmovilistas que obvian los numerosos aspectos que influyen en un engranaje colectivo como es un equipo de fútbol. Utilizar a un jugador como chivo expiatorio es fácil. Si además ha sido el único fichaje de relumbrón, se ha pagado por él un traspaso elevado, fue petición expresa del entrenador y llegó para remplazar a uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente del club, el caldo de cultivo está servido. No obstante, entendemos que esta postura poco o nada puede aportar a la hora de arrojar luz sobre la realidad del caso Ibrahimović, y de analizar qué ha sucedido y que pude suceder en el futuro con el delantero sueco.

Clasico En un Liga totalmente bipolarizada en la que se hace difícil ver donde los dos grandes pueden dejarse putos, los enfrentamientos directos están llamados a definir el próximo campeón. El equipo que pierda en el partido del Bernabéu, deberá esperar que su rival, en lo que queda de campeonato, pinche en al menos dos partidos, algo que viendo como se ha desarrollado la temporada, ahora mismo parece difícil de pronosticar. El único escenario que no resultaría definitivo sería el de un empate, pues aunque el gol average favorecería al F.C.Barcelona, también es cierto que el calendario que les espera a los azulgranas parece, a priori, más difícil. Aunque en el partido de mañana ambos equipos tiene el mismo objetivo, ganar la Liga, no llegan los dos en la misma situación, por lo que las consecuencias de una derrota tampoco serán las mismas. Tanto para Barça como para Madrid, el golpe sería duro anímicamente, pero mientras que el equipo de Guardiola seguiría teniendo la Champions en el horizonte, para el Real Madrid supondría un año en blanco y, lo que es peor, poner en riesgo, otra vez, la continuidad de un proyecto deportivo. Como decimos, los equipos no llegan igual al clásico, y mientras el Barça lo hace eufórico tras recuperar sensaciones en las últimas semanas y clasificarse con contundencia para las semifinales de la Champions, el Madrid parece todavía afectado por la eliminación ante el Lyon. No es fácil para un proyecto tan ambicioso recuperarse de un fracaso tan prematuro, y el bajo nivel de la liga tampoco parece aliciente suficiente para el equipo. El Madrid, pues, a nivel mental necesita volver a activarse, a sentirse en una gran noche, una de esas para las que el proyecto ha sido construido. Por contra, el Barça, comandado por su técnico parece apostar por rebajar la tensión y dibujar, a nivel mediático, un clima de total normalidad. Sin embargo, no se trata de un partido cualquiera sino del choque más potente que puede verse hoy en día en el universo futbolístico, con dos equipos de una entidad máxima, y con la mayoría de los mejores futbolistas del mundo sobre el césped.

Fabregas-Arshavin Con la Liga en un pañuelo y entrando en su fase decisiva, al Barça le toca cambiar el chip para centrarse en la Champions, donde le espera en cuatros el Arsenal de Arsene Wenger. Los de Londres ya no son aquel equipo de leyenda que comandaban Henry, Pires o Patrick Vieira, pero pese a las bajas que temporada tras temporada despedazan la plantilla, su capacidad para reinventarse y la fidelidad a la filosofía futbolística que define al equipo desde la llegada de Wenger, le permiten seguir plantando cara a proyectos mucho más poderosos tanto en la Premier como en Europa. Con jugadores como Cesc, Arshavin o Nasri, los gunners son un equipo capaz de enfrentarse de igual a igual a cualquier equipo del mundo, y aunque con algunas lagunas en posiciones estratégicas que penalizan mucho en una competición como la Champions, es uno de los rivales más fuertes de los que siguen vivos en la competición, y un oponente perfectamente capaz de eliminar al F.C.Barcelona si los de Guardiola no ofrecen una cara muy parecida a su mejor versión.

Robinho-Pato-Villa-Ribery En el fichaje del extremo izquierdo, a la hora de definir el perfil a incorporar, el cuerpo técnico y la secretaría técnica deberán posicionarse en el debate que introdujimos con anterioridad, acerca de si el objetivo debe ser la especialización siguiendo una misma idea futbolística, o la mezcla de perfiles. En la primera parte de la serie analizamos la primera alternativa, y aunque se abordó desde un prisma más bien abstracto, ejemplificamos lo planteado mediante la figura del valencianista David Silva. En esta ocasión, no obstante, nos proponemos analizar la otra opción, la de la mezcla, es decir, la que permite al equipo sumar determinados aspectos del juego, a partir de una aportación más individual. Es obvio no obstante, que no se trata de dos opciones excluyentes, y de hecho, algunos de los nombres que se expondrán en el artículo, no solo encajarían perfectamente en la filosofía futbolística del F.C.Barcelona, sino que además, serían importantísimos puntos de apoyo sobre los que enriquecer el juego del equipo. Si una vez analizadas las carencias actuales del equipo, el objetivo es remediarlas mediante el fichaje del extremo izquierdo, deberemos concluir que el perfil a incorporar será parecido al que desempeñó Thierry Henry en el Barça campeón de la pasada temporada. Así, deberá tratarse de un delantero capaz de estirar al equipo mediante el desmarque sin balón a la espalda de los defensas y valiéndose, por lo tanto, de una punta de velocidad cuanto menos notable. Además, aunque su posición de partida estará en la banda para -junto a Alves- dar amplitud al juego, deberá contar con una importante presencia en el área y sensibilidad con el gol. Resumiéndolo de forma esquemática, el perfil a contratar deberá tener velocidad, desmarque y gol.

SilvaTras proponer la incorporación de Darijo Srna para cumplir como suplente de Dani Alves, y de estudiar la situación del centro del campo tanto con el análisis de la posible llegada de Cesc, como con otros posts que, a lo largo de la temporada han incidido alrededor de ésta línea del equipo, en esta ocasión nos proponemos dar inicio a una serie de artículos en los que trataremos la que, desde nuestro punto de vista, debe ser la tercera posición a reforzar en el F.C.Barcelona de cara a la temporada 2010-11. Se trata del extremo izquierdo, demarcación en la cual esta temporada el cuerpo técnico no ha encontrado la tecla. A priori, tras la espectacular segunda mitad de campeonato de Henry en la pasada temporada, el puesto en el once debía ser para el francés. No obstante, su rendimiento ha estado muy lejos de lo que se esperaba, y salvo en contadas ocasiones, no ha ofrecido la profundidad y presencia rematadora que se esperaba. Paralelamente, la ascensión de Pedro le ha dado un protagonismo inesperado a principio de curso, sustentándose éste, sobretodo, en la íntima relación del canario con el gol. No obstante, Pedro no es un jugador que ofrezca soluciones al juego colectivo, sino que suma desde lo individual, que incide sobre el marcador pero no sobre el juego. Así pues, en más ocasiones de las que, entendemos, hubiese sido recomendable, ha sido Iniesta quien ha completado la tripleta atacante, dando entrada a Keita en el interior izquierdo. Como ya hemos hecho notar en otras intervenciones, el problema de situar al manchego en el extremo, no es sólo que su juego pueda verse limitado, sino que lo que ofrece al equipo desde el centro del campo, no puede aportarlo ningún otro futbolista de la plantilla.

entrenamiento-de-stuttgartCuando finalizada la fase de grupos se sortean los emparejamientos de octavos de final de la Champions League, es un tópico que en los análisis de las eliminatorias se remita a que los equipos pueden cambiar mucho del día del sorteo a febrero, que es cuando se disputan los encuentros. No obstante, no por tópico es menos cierto, y esta temporada, el caso del Stuttgart resulta un ejemplo paradigmático. Cuando el bombo deparó el cruce entre los alemanes y el F.C.Barcelona, el equipo de Babbel, zaguero del Bayern Múnich en la década de los noventa, y por entonces técnico del Stuttgart, atravesaba por un momento bajísimo. Estancado en los últimos puestos de la Bundesliga y valiéndose de un grupo muy asequible en Champions para pasar a la fase de eliminatorias, el conjunto alemán sufría una importante crisis tanto de juego como de resultados. No obstante, la destitución de Babbel y la llegada al banquillo del suizo Christian Gross, han supuesto un revulsivo para el equipo que le ha permitido escalar posiciones en su liga y dar a su juego una mayor riqueza. En el momento del sorteo, el cruce para el F.C.Barcelona debía ser un paseo, pero actualmente, pese a seguir siendo el clarísimo favorito, los de Guardiola tendrán que hacer  bien las cosas para estar en cuartos.

Pep Guardiola Llega el partido contra el Atlético como una fecha señalada por los perseguidores del líder. El Calderón siempre es un escenario imprevisible, en el que la mezcla entre un equipo desestructurado y jugadores de la talla de Agüero, Forlán o Simao, dejan en el aire cualquier pronóstico. Por si fuera poco, el Barça sufrirá las ausencias de cuatro de sus defensas, pues a los sancionados Piqué y Márquez, deben sumarse las lesiones de Alves y Abidal. Guardiola, por lo tanto, perderá a la que fuera la zaga titular la pasada campaña. El técnico tampoco contará con la opción de retrasar a Touré ya que el marfileño también será baja, por lo que la ecuación parece sencilla: Puyol, Chygrynskiy, Milito y Maxwell. No hay más. La alternativa de contar con algún canterano como Dalmau, Fontás, Bartra o Muniesa nos parece difícil, ya que a las puertas del retorno de las eliminatorias de Champions League, un mensaje tan contundente de desconfianza no es lo más indicado. No obstante, sea cual sea la decisión del entrenador azulgrana, la defensa será el punto débil del planteamiento del Barça, y si ya antes las opciones del Atlético pasaban por convertir el choque en un partido de ida y vuelta, ahora la jugada parece clara. Tanto el Kun como Forlán buscaran al ucraniano Chygrynskiy, ya que hoy por hoy, es la pieza más débil del engranaje del equipo, y a ser posible, el Atlético tratará de que esto suceda en campo abierto, es decir, después de una recuperación en mediocampo. Una solución para Guardiola sería el apoyo desde el lateral de Puyol, a un Chygrynskiy que seguramente sea alineado como central diestro, aunque esta opción permitiría a Simao entrar en ventaja por la banda de Messi. Si el argentino tiene que bajar hasta su defensa, se resentirá el juego de ataque del Barça,  si no lo hace el extremo portugués atacará en superioridad.