Equipos

Milito Analizábamos en la previa del partido, como el juego de los italianos podía favorecer el estilo del equipo de Guardiola. Mencionábamos como el de Mourinho, es un equipo que regala mucho terreno de juego en favor de acumular hombres cerca de su portero y como esto permitiría a los azulgranas tener el balón rondando el área rival, adelantar líneas y combinar con más facilidad de la que puede hacerlo ante adversarios que le plantean una defensa más adelantada. Precisamente, en la mayoría de ocasiones, esta temporada el Barça ha tenido que enfrentarse a planteamientos que buscaban alejarle del área, tirar la líneas hacia adelanta ante la falta de desmarques de ruptura en la delantera azulgrana, y juntar dos líneas defensivas que reduzcan al máximo los espacios para entorpecer el juego combinativo del Barça. Ante este tipo de planteamientos, el cuerpo técnico tuvo que reconducir su plan inicial y modificar el a priori irrenunciable 1-4-3-3 para formar con un esquema más similar a un 1-4-2-4. De este modo, el equipo lograba dar profundidad a su juego mediante las bandas y la posición centrada de Messi, a la vez que se generaban nuevos espacios para que el crack argentino e Ibrahimović compartieran la mediapunta. A cambio, el equipo perdía brillantez en la circulación del balón, pues en el nuevo sistema la ocupación de los espacios es diferente. Antes, cuando Xavi recibía el balón, a su alrededor se juntaban Alves, Messi, Busquets, Piqué e Iniesta, con lo cual, desplegar el futbol de toque era más sencillo y se hacía de manera más eficiente. No obstante, era un peaje que se debía pagar, pues como se comprobó en el tramo inicial de temporada, sin profundidad desaparecían los espacios en los que los jugadores del Barça pudiesen combinar.

Messi-Ibra Un año después el Barça vuelve a estar en las semifinales de la Champions League, algo que ya ha conseguido en cuatro de las últimas cinco ediciones. En el deporte en general, y en el fútbol en particular, nada garantiza la victoria, pues infinidad de variables pueden intervenir para decantar la balanza para un lado u otro. Por eso, la exigencia no puede ser la victoria, sino estar en la pelea hasta el final. En la década anterior el Milan fue el ejemplo, y parece que actualmente es el Barça quien ha recogido el testigo. En esta ocasión, su último obstáculo para alcanzar la anhelada final, será el Inter de Milán, el rival más duro de los que quedan en la competición. Ambos equipos ya se vieron las caras en la primera fase de la competición, cuando los dos formaron parte del mismo grupo junto a Rubin Kazan y Dinamo de Kiev, con un mejor bagaje para los de Guardiola que no solo se clasificaron como líderes de grupo, sino que en los enfrentamientos directos sacaron un empate en Italia y una victoria por dos a cero en el Camp Nou. No obstante, en esta ocasión el escenario se prevé distinto, no solo porque ambos equipos han evolucionado desde principios de temporada, sino porque unas semifinales de la Champions League son algo diferente.

Messi osecíamos en la previa que el del Bernabéu era un partido que definiría al próximo campeón, por lo que consecuentemente, y siendo prudentes, diremos que al Barça la Liga se le ha puesto muy de cara. Siete partidos por disputar, cuatro de ellos en casa, y teniendo que pinchar al menos en dos, cuando a lo largo de todo el campeonato solo lo ha hecho en seis. Además, el golpe en el rival ha sido contundente, pues lo que en su día fueron dudas con las eliminaciones en Copa del Rey o Champions League, hoy es convencimiento de final. Y es que el partido de anoche en el Bernabéu era un final, y como tal, el Barça no defraudó. El equipo de Guardiola podrá ganar o perder, porqué esto es futbol y la derrota forma parte del juego, pero la fiabilidad que muestra el F.C.Barcelona en las grandes citas es extraordinaria. Cinco finales disputadas hasta la fecha, cuatro clásicos, el Tourmalet de la temporada pasada, los cuartos contra el Arsenal, el enfrentamiento de la liguilla contra el Inter de Mourinho con Messi e Ibra lesionados...este Barça siempre responde a la llamada. Jugando a lo que el Barça quiere, es muy difícil que los de Guardiola se vean superados por algún rival, y quizá, la gran virtud de este equipo sea su capacidad para llevar siempre el partido a su terreno.

Clasico En un Liga totalmente bipolarizada en la que se hace difícil ver donde los dos grandes pueden dejarse putos, los enfrentamientos directos están llamados a definir el próximo campeón. El equipo que pierda en el partido del Bernabéu, deberá esperar que su rival, en lo que queda de campeonato, pinche en al menos dos partidos, algo que viendo como se ha desarrollado la temporada, ahora mismo parece difícil de pronosticar. El único escenario que no resultaría definitivo sería el de un empate, pues aunque el gol average favorecería al F.C.Barcelona, también es cierto que el calendario que les espera a los azulgranas parece, a priori, más difícil. Aunque en el partido de mañana ambos equipos tiene el mismo objetivo, ganar la Liga, no llegan los dos en la misma situación, por lo que las consecuencias de una derrota tampoco serán las mismas. Tanto para Barça como para Madrid, el golpe sería duro anímicamente, pero mientras que el equipo de Guardiola seguiría teniendo la Champions en el horizonte, para el Real Madrid supondría un año en blanco y, lo que es peor, poner en riesgo, otra vez, la continuidad de un proyecto deportivo. Como decimos, los equipos no llegan igual al clásico, y mientras el Barça lo hace eufórico tras recuperar sensaciones en las últimas semanas y clasificarse con contundencia para las semifinales de la Champions, el Madrid parece todavía afectado por la eliminación ante el Lyon. No es fácil para un proyecto tan ambicioso recuperarse de un fracaso tan prematuro, y el bajo nivel de la liga tampoco parece aliciente suficiente para el equipo. El Madrid, pues, a nivel mental necesita volver a activarse, a sentirse en una gran noche, una de esas para las que el proyecto ha sido construido. Por contra, el Barça, comandado por su técnico parece apostar por rebajar la tensión y dibujar, a nivel mediático, un clima de total normalidad. Sin embargo, no se trata de un partido cualquiera sino del choque más potente que puede verse hoy en día en el universo futbolístico, con dos equipos de una entidad máxima, y con la mayoría de los mejores futbolistas del mundo sobre el césped.

Messi

Muchos ya fijan sus ojos en el clásico del próximo sábado adivinando, no sin razón, que puede tratarse del partido que decida la Liga. No obstante, de en qué estado llegue el Barça a ese partido, depende mucho el choque de mañana contra el Arsenal. Si el equipo de Guardiola se clasifica para las semifinales, el estado anímico del equipo volverá a estar comandado por la ilusión, y poco tendrán que ver aspectos físicos o futbolísticos. Se vivirá una situación parecida a la del final de la anterior temporada, donde el equipo se vio envuelto por un halo de invencibilidad que lo hacía inmune a cualquier contratiempo. Varios son los partidos en los que el Barça empezó por debajo en el marcador -sin ir más lejos la final de Copa, la vuelta de semifinales de Champions o el partido del 2 a 6-, o las ausencias en el tramo final de temporada que podían amenazar el éxito final, pero la inercia positiva del equipo pudo con todo. Por eso habla Guardiola de que el partido contra el Arsenal marcará la temporada y, por lo tanto, también el partido contra el Madrid.

 El resultado de la ida- pese a la tremenda exhibición de fútbol del F.C.Barcelona durante la primera hora de partido- deja la eliminatoria absolutamente abierta, aunque con ligera ventaja para los azulgranas. No sólo por los dos goles conseguidos en campo contrario que obligan al Arsenal a ganar para seguir adelante, sino porque el escenario en el que se decidirá el semifinalista será el feudo culé. Ambos equipo tendrán bajas importantes, dramáticas en algunos casos, y es que hombres como Cesc, Piqué, Arshavin, Ibrahimovic, Gallas, Puyol, Van Persie o Iniesta son piezas vitales en los esquemas de sus respectivos técnicos.

Fabregas-Arshavin Con la Liga en un pañuelo y entrando en su fase decisiva, al Barça le toca cambiar el chip para centrarse en la Champions, donde le espera en cuatros el Arsenal de Arsene Wenger. Los de Londres ya no son aquel equipo de leyenda que comandaban Henry, Pires o Patrick Vieira, pero pese a las bajas que temporada tras temporada despedazan la plantilla, su capacidad para reinventarse y la fidelidad a la filosofía futbolística que define al equipo desde la llegada de Wenger, le permiten seguir plantando cara a proyectos mucho más poderosos tanto en la Premier como en Europa. Con jugadores como Cesc, Arshavin o Nasri, los gunners son un equipo capaz de enfrentarse de igual a igual a cualquier equipo del mundo, y aunque con algunas lagunas en posiciones estratégicas que penalizan mucho en una competición como la Champions, es uno de los rivales más fuertes de los que siguen vivos en la competición, y un oponente perfectamente capaz de eliminar al F.C.Barcelona si los de Guardiola no ofrecen una cara muy parecida a su mejor versión.

Marca la diferència En agosto, la temporada tanto en España como en Europa, se presentaba como una lucha titánica entre dos colosos. En un lado del cuadrilátero el Barça del triplete, de Messi, Iniesta, Xavi, Ibrahimović y Guardiola. Para muchos, el mejor equipo de la historia, o al menos, el de mejores resultados. En el otro, el proyecto más ambicioso jamás construido, que ambicionaba pasar por encima de los plazos naturales del fútbol para dominar desde el minuto uno. Para lograrlo afrontó una inversión sin precedentes, consiguiendo a algunas de las estrellas más rutilantes del universo futbolístico como los Balones de Oro Kaka’ y Cristiano Ronaldo. Por si fuera poco, entre ambos colosos existía, históricamente, una enorme rivalidad tanto a nivel deportivo como extradeportivo. La temporada 2009-10 era la temporada de la lucha entre Barça y Madrid, que tenían como punta de lanza a los dos mejores futbolistas del mundo, Messi y Cristiano Ronaldo. Por si fuera poco, el decreciente nivel de la liga Española deparaba un campeonato en el que dejar de sumar de tres en tres constituía una sorpresa mayúscula, por lo que cualquier brecha en la clasificación se convertía en un aviso. Así pues, el terreno estaba abonado para la disputa de una guerra sin cuartel, de una exigencia máxima. Cada variante en alguno de los dos equipos, suponía un mensaje para su oponente, de modo que paralelamente a la disputa deportiva se ha ido librando una batalla psicológica igualmente importante.

entrenamiento-de-stuttgartCuando finalizada la fase de grupos se sortean los emparejamientos de octavos de final de la Champions League, es un tópico que en los análisis de las eliminatorias se remita a que los equipos pueden cambiar mucho del día del sorteo a febrero, que es cuando se disputan los encuentros. No obstante, no por tópico es menos cierto, y esta temporada, el caso del Stuttgart resulta un ejemplo paradigmático. Cuando el bombo deparó el cruce entre los alemanes y el F.C.Barcelona, el equipo de Babbel, zaguero del Bayern Múnich en la década de los noventa, y por entonces técnico del Stuttgart, atravesaba por un momento bajísimo. Estancado en los últimos puestos de la Bundesliga y valiéndose de un grupo muy asequible en Champions para pasar a la fase de eliminatorias, el conjunto alemán sufría una importante crisis tanto de juego como de resultados. No obstante, la destitución de Babbel y la llegada al banquillo del suizo Christian Gross, han supuesto un revulsivo para el equipo que le ha permitido escalar posiciones en su liga y dar a su juego una mayor riqueza. En el momento del sorteo, el cruce para el F.C.Barcelona debía ser un paseo, pero actualmente, pese a seguir siendo el clarísimo favorito, los de Guardiola tendrán que hacer  bien las cosas para estar en cuartos.

Pep Guardiola Llega el partido contra el Atlético como una fecha señalada por los perseguidores del líder. El Calderón siempre es un escenario imprevisible, en el que la mezcla entre un equipo desestructurado y jugadores de la talla de Agüero, Forlán o Simao, dejan en el aire cualquier pronóstico. Por si fuera poco, el Barça sufrirá las ausencias de cuatro de sus defensas, pues a los sancionados Piqué y Márquez, deben sumarse las lesiones de Alves y Abidal. Guardiola, por lo tanto, perderá a la que fuera la zaga titular la pasada campaña. El técnico tampoco contará con la opción de retrasar a Touré ya que el marfileño también será baja, por lo que la ecuación parece sencilla: Puyol, Chygrynskiy, Milito y Maxwell. No hay más. La alternativa de contar con algún canterano como Dalmau, Fontás, Bartra o Muniesa nos parece difícil, ya que a las puertas del retorno de las eliminatorias de Champions League, un mensaje tan contundente de desconfianza no es lo más indicado. No obstante, sea cual sea la decisión del entrenador azulgrana, la defensa será el punto débil del planteamiento del Barça, y si ya antes las opciones del Atlético pasaban por convertir el choque en un partido de ida y vuelta, ahora la jugada parece clara. Tanto el Kun como Forlán buscaran al ucraniano Chygrynskiy, ya que hoy por hoy, es la pieza más débil del engranaje del equipo, y a ser posible, el Atlético tratará de que esto suceda en campo abierto, es decir, después de una recuperación en mediocampo. Una solución para Guardiola sería el apoyo desde el lateral de Puyol, a un Chygrynskiy que seguramente sea alineado como central diestro, aunque esta opción permitiría a Simao entrar en ventaja por la banda de Messi. Si el argentino tiene que bajar hasta su defensa, se resentirá el juego de ataque del Barça,  si no lo hace el extremo portugués atacará en superioridad.

valverdeDespués de un 2009 inmejorable, el Barça de Guardiola iniciará, contra el Villarreal, un nuevo año lleno de desafíos. Los de Valverde protagonizaron un inicio de temporada realmente decepcionante, y de no estar hablando de uno de los equipos mejor dirigidos de la Liga, probablemente el proyecto se hubiese acabado prematuramente. No obstante, tanto Fernando Roig como José Manuel Llaneza, han demostrado otra vez su calidad al frente de la nave amarilla, no sólo con la inteligente apuesta por Valverde para remplazar a Pellegrini, sino manteniendo al técnico pese a los malos resultados iniciales. Gracias a esta confianza, el equipo de Valverde fue tomando forma, empezó a cosechar resultados positivos y poco a poco abandonó los puestos peligrosos de la clasificación para escalar hasta la cómoda posición actual. Aunque noveno en la tabla, su línea ascendente tanto a nivel de juego como de resultados, invita a pensar que el equipo de Ernesto Valverde es un claro candidato a ocupar plaza europea. Once tipo: villarreal Respecto al equipo de la pasada temporada dirigido por Pellegrini, la principal novedad del actual Villarreal es de velocidad. No es que sea un equipo eléctrico y marcadamente vertical, pero sí que pretende dar al balón un ritmo mayor al de otras temporadas. No obstante, en su juego, el balón sigue siendo el protagonista, y por eso el Villarreal es un equipo que intenta salir jugando desde su propia defensa. Para conseguirlo, cuenta con un portero sobresaliente en el golpeo como Diego López, y una línea de cuatro defensiva notable a nivel técnico, con especial protagonismo de Capdevila desde el lateral izquierdo. La banda derecha, si no juega Ángel, seguramente sea el punto débil en la construcción, ya que Javi Venta no se siente tan cómodo con el balón en los pies como sus compañeros.